Gatos

Aunque me tengas en la incertidumbre y deba seguir en medio del ruido.
Aunque el cansancio y la presión intenten hacerme desistir de ti.
Yo te dejo estas palabras incluso sin conocerte, por serte leal desde mi libertad.
Yo te doy mis siete vidas convencido de que es contigo con quien yo quiero vivir.

Anónimo – "De algo hay que morir" dijo el gato romántico cuando se enamoró por séptima vez

Anónimo – “De algo hay que morir” dijo el gato romántico cuando se enamoró por séptima vez

Le dije que no había nada que temer si los dos estábamos hablando el mismo idioma y sentíamos la misma curiosidad, que si había atracción y si estábamos dispuestos a aprender el uno del otro, entonces no sería una pérdida de tiempo. Le dije que podíamos arriesgar, que valdría la pena porque ambos queremos mezclar la libertad con la compañía. Que nuestros pasados son parte de nosotros, y los peros no son suficientes cuando ambos sentimos que es momento de entregar. Si la empatía aparece y la locura es mixta, si nadie más parece entenderlo y no importa. Le dije que creyera en mí, aunque fuese muy pronto como para abrir las puertas, porque yo ya tenía abiertas las mías. Y ella respondió que sí. Así empezaría la nueva entrega, la esperanza hecha misión.

Liniers – No te olvides de mí.

Liniers – No te olvides de mí.

De los sentimientos sin expectativas nacen las historias que no terminan de creerse. En lugares inciertos, en situaciones extravagantes quizás, con personajes no idealizados de los tenaces que se enfrentan contra la rutina de los peros. La realidad es sorprendente cuando nos dejamos sorprender, el punto clave es estar en disposición. El atreverse sin ser suicida, que llega por cortesía de la experiencia y la sensatez. Tal vez lo espontáneo y el cúmulo de lecciones son todo lo que necesitamos para encontrar algo más. Y qué es el amor sino aquello “de más” que nunca es suficiente. Entonces, a disfrutar de los deslices, de cada pasión, y de todo eso que nos acerca a ese “yo” de pareja, aquel capaz de estar en entrega incluso de manera temprana. Sintiendo el instinto felino, equilibrado y temerario, que no nos aleja de nuestra libertad sino que acepta la necesidad de compartir para crecer aún más.

Y, viste como es – -Vengo a poner el corazón delante de ti. -Se dice delante de vos. -No, delante de ti, porque te pertenece.

Y, viste como es – -Vengo a poner el corazón delante tuyo. -Se dice delante de vos. -No, delante tuyo, porque te pertenece.

No le pedí más que su presente y ella me ofreció un mañana incierto. No tenía más que mis propias metas hasta que decidí crear nuevas en conjunto para que sea más intenso el sentimiento, y la vida incluso. Es así, la emoción cuando intenta razonarse busca establecer objetivos. De esta manera te hace aprender y sacar lo mejor de ti. No sabía que poco a poco, con cada acercamiento, ella se haría de un poco de mí, silenciosamente, pero con mucho arte. Y yo podría tenerla para mí, sin condiciones ni distancias. Era como si pudiese hablar con su corazón, sin intermediarios, únicamente con tomar su mano o con mirarle a los ojos, con esa admiración tan solemne y esa seguridad tan sólida que hacía que mis palabras retumben en su pecho como una percusión estruendosa. Su entrega y la mía, una colisión impredecible.

Jorge Luis Borges – "Y de pronto llegará alguien que baile contigo, aunque no le guste bailar y lo haga porque es contigo y nada más."

Jorge Luis Borges – “Y de pronto llegará alguien que baile contigo, aunque no le guste bailar y lo haga porque es contigo y nada más.”

Son nuestras decisiones las que nos permiten mantener o alejar a las personas, aunque muchas veces también dependa de cuánto están dispuestos los demás por quedarse cerca de nosotros. En el amor no existe pérdida de tiempo, cada experiencia, por más que haya sido un ruido, ha significado una lección. Nosotros decidimos cómo asumir esos aprendizajes y cómo aprovecharlos para un día siguiente. Aquí o allá, hoy o mañana, nos cruzaremos con alguien que no necesariamente estaba en el libreto original. Cuando eso ocurra, asegúrate de sentirte listo y sin miedos, y atrévete a sentir y decir que No importan el lenguaje ni las palabras ni las fronteras que separan a nuestro amor. Quiero que me escuches y que te abras. Le estoy hablando, hablando a tu corazón.

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San Cuernos

Y de pronto, la misma respuesta a la misma pregunta:
El desfile de los peros, la nueva era de hielo,
los puntos suspensivos, la antipatía innecesaria,
la incisividad de rutina y el retorno a las querencias.

Y, viste como es – Yo quiero estar con vos, pero tengo miedo de engancharme

Y, viste como es – Yo quiero estar con vos, pero tengo miedo de engancharme

¿Cuántas excusas podemos encontrar alrededor de nosotros cuando se trata del amor? Algunas veces de nuestro lado, otras, que vienen hacia nosotros. Todas ellas, en suma, un desperdicio de energía de personajes inseguros que incluso, teniendo claro lo que quieren, parecen no quererlo. ¿Cuántas veces negamos una oportunidad con excusas bobas, esperando el perfect match? Tal parece que esa exigencia que nos impone el mundo la queremos replicar a nuestros sentimientos. Que si tiene todo, le quitamos algo para ver lo que ocurre. Que si le falta algo, en lugar de ver si funciona lo descartamos. Y al final, se siente venir esa frase tan infinita pero que solo queda respetar: “es que ahora prefiero disfrutar de mi soledad”. El prefacio de San Valentín, la peor temporada para caer en la friendzone.

–I love you  –Double check

–I love you
–Double check

Puedo comprender la incompatibilidad, los malos caracteres que chocan y no retroceden, el orgullo que no cede, el clima y el alcohol que todo lo distorsiona. También puedo aceptar que hay incertidumbre en la rapidez con la que puedes conocer a alguien y sentir como, pese a ser pronto, es suficiente como para rendirse al encanto. Con ello, llegan la sinceridad de una mirada, las palabras de admiración. Y así hasta los besos, la entrega sin retorno, la confianza a granel en complicidad con la similitud de dos locos que conversando por horas se pierden en el cosmos de sus propias pasiones. Lo que nunca podré entender es la cobardía del primer pero, el efecto dominó desencadenado por el retroceso, el hashtag convertido en tendencia: el miedo al amor.

Eduardo Sacheri – El Secreto de sus ojos – El "pero" es la palabra más puta que conozco -. "te quiero, pero…"; "podría ser, pero…"; "no es grave, pero…". ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.

Eduardo Sacheri – El Secreto de sus ojos – El “pero” es la palabra más puta que conozco -. “te quiero, pero…”; “podría ser, pero…”; “no es grave, pero…”. ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.

Tras la estocada, el aliento retumba como un trémulo cántico de dignidad. Tu tenacidad fue suficiente para llegar a un nuevo nivel: Seguir soñando. Te despiertas del mal sueño, del maldito “pero” que una y otra vez aparece como una burla divina de un Dios no tan serio. Los que te quieren no se cansan de decirte que no es tu culpa, aunque quizás sí. Y empiezas a plantearte si estás listo realmente o si solo fue un espejismo en un desierto sin oasis, en donde la soledad es la mejor compañía y se encuentra, incluso, lejos de ti. Años de derrota, o bueno, de aprendizaje con sabor agridulce. Y hay quien te dice, incluso, que solo has perdido el tiempo. Entonces desenvainas ese orgullo tan potente y sigues, de pie, en ese camino que parece insuficiente, y ves al cielo con ambición, buscando en las estrellas la compañía a la distancia, entendiendo que tal vez, para ti, lo intangible había sido lo justo y necesario. -O tal vez no-.

Montt – Así lo imaginamos… Así es…

Montt – Así lo imaginamos… Así es…

Llega así el catorce de febrero sin rosas inertes ni peluches hechos en China, sin detalles fabricados en los tiempos libres, con folios de oficina impregnados de cursilería pestilente solo por no tener nuestro estilo. Todo lo que se anida en un día consumista que no demuestra el sentido de un sentimiento injusto. Llegan los “te quiero” sin respuesta, tu mano sin la mía, y la injusta amistad unilateral. San Valentín para ti, san cuernos para mí. Total, para qué querer un sólo día, si lo que uno busca es vivir el resto en amor. Toma tu día de un santo no tan santo, me quedo con un día para preguntarme ¿de qué sirve el amor?

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Encore

De las decepciones, las heridas por no ser correspondido
y el silencio desgarrador de una vida apasionada sin eco alguno.
Lágrimas de impotencia, por un destino marcado por la ironía,
en la vida de quien –una vez más– lo ha dado todo en vano…

Liniers – A veces siento que llevo el peso de todo el mundo sobre mis hombros. Que haga lo que haga el futuro se presenta gris, confuso… desenfocado, oscuro.

Liniers – A veces siento que llevo el peso de todo el mundo sobre mis hombros. Que haga lo que haga el futuro se presenta gris, confuso… desenfocado, oscuro.

No creo que exista la persona perfecta, pero sí en que uno debe apuntar a sentirse mejor tal y como es, reconociéndose imperfecto, sin penas ni arrepentimientos. No creo en un cielo para los mártires, ni en el infierno para quienes lastiman a sabiendas, o incluso, sin querer; pues todo lo que hacemos nos ofrece un camino y estamos obligados a caminar por donde nos lleven nuestras decisiones. No creo, tampoco, que exista alguna persona que no pueda lastimarnos, porque cuando vivimos en entrega, duele más el golpe de quien se ausenta o, simplemente, se equivoca con nosotros y nos juzga erradamente. Lo que sí creo es en que vale la pena brindar una nueva oportunidad, única, llena de esperanza. Una chance que llene de sentido al nuevo día, aunque a veces parezca esta vida un desierto que nos envuelve en temores e indecisiones. Aparece así esa soledad que siendo nuestra aliada, parece ser tantas veces nuestra enemiga.

Severi – ¿Qué hay de plato principal? –Expectativas –¿Y de postre? –Desilusión

Severi – ¿Qué hay de plato principal? –Expectativas –¿Y de postre? –Desilusión

¿Te olvidaste como fue aprender a caminar? ¿Cuántas veces tocó ponerse de pie por sí mismo tras cada caída? Sientes que ahora no es tan fácil, ¿verdad? ¿Para qué sirven todos los consejos y los libros de autoayuda, para qué pagar terapias ni viajar huyendo del problema, si la única carencia está dentro de uno mismo? ¡Cuánto cuesta ser sincero consigo mismo! Y llega la amenaza de caer en un círculo vicioso, un ciclo de entrega y desgarro. La preocupación no es ajena, pero sí inútil, frente a ese monstruo invisible de la depresión que te cuestiona tus acciones. Y tanto para que, luego de confesarte, no crean en ti. ¿Por qué nadie escucha? ¿A quién le estás hablando? Cómo transformar esta soledad con sabor a derrota, que nos recuerda lo que perdimos y lo que no queremos. Ya no es el amor, ni la carencia, no es el pasado ni son las postrimerías de una falsa ilusión. Se trata de la búsqueda de la paz interior. De cómo olvidar tantas falsas promesas sobre una tierra santa y un mesías, y entender que nuestro lugar no está en los brazos de una persona, sino en nosotros mismos. Vivir ya no es tan fácil, y parece que es por decisión propia.

Andrea Tome – Corazón de mariposa – A veces es extraño que fuera, en la calle, brille el sol, cuando tú en casa sientes que todo lo que te rodea es gris; que haga un frío de los mil demonios y, por mucho que te abrigues, no consigas alejarlo de ti; que la gente siga preguntándote como te encuentras, aunque la respuesta sea obvia. A veces, la vida en sí es extraña y no eres capaz de averiguar qué haces tú en ella. Alguien debería pedirnos permiso antes de arrojarnos como un paquete demasiado pesado, a este mundo.

Andrea Tome – Corazón de mariposa – A veces es extraño que fuera, en la calle, brille el sol, cuando tú en casa sientes que todo lo que te rodea es gris; que haga un frío de los mil demonios y, por mucho que te abrigues, no consigas alejarlo de ti; que la gente siga preguntándote como te encuentras, aunque la respuesta sea obvia. A veces, la vida en sí es extraña y no eres capaz de averiguar qué haces tú en ella. Alguien debería pedirnos permiso antes de arrojarnos como un paquete demasiado pesado, a este mundo.

Yo soy de los que entregan sin contar el vuelto, de los que se alegran con una sonrisa sincera. De la mirada firme y la pasión en cada acto, porque hoy es todo lo que tengo. Soy de los que el desaliento y la negatividad les hace sumergirse en una atmósfera sulfurosa, para luego sentirse mal por no haber evitado la asfixia a tiempo. Soy de esos incomprendidos que cree en la gente que conoce por casualidad, aunque incluso ese juego de azar no termine con saldo positivo. De sensibilidad patológica, dirán algunos. Pero también de una capacidad para emocionarse con los sentimientos ajenos. Y reniego, sí, cuando no puedo plasmar lo que quiero y no me dejo entender en un mundo que te exige más de lo debido, con la herida abierta de quienes marcaron tantas veces en mí esa sensación de que nadie me entiende. Y no me importa a estas alturas seguir en entrega, a sabiendas de que es posible tener nuevas heridas. Aprendí de la soledad que arriesgarme es lo que quiero. Y que en el silencio de la madrugada se encuentra también el impulso tan fuerte como la dulzura de un abrazo al amanecer. Soy las desinencias, la intangible esperanza para alguien que también soy yo, y eso es lo que me motiva a buscar un mundo diferente en medio de este mundo agreste. ♫Y mientras trato de hacer mi camino en este mundo ordinario aprenderé a sobrevivir…

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