Match

Ya deja de buscar a la mujer perfecta: ¡No existe!
¿Y quién busca a la perfecta? Me basta con que se estremezca al escuchar a Otis y que sepa calmar mis demonios mejor que yo.
Okey, quizás en Narnia
Puede ser…

Michael Faudet – Paso muchas noches, en casa, enamorándome de la idea de ti

Michael Faudet – Paso muchas noches, en casa, enamorándome de la idea de ti

Una noche tras tanto andar en una ciudad gris, entre vinos y pizzas, el amor y la tragedia; llegó a la mesa una crítica para el hombre que parecía escapar del amor. Fue su defensa la que marcó la trayectoria de los siguientes días. La sed del amor en los ojos de quien, no solo con palabras, sabía llegar al alma.

–Yo no busco a la mujer perfecta, ya deja de decirlo. No se trata de obtener el billete ganador ni de amores de películas gringas. Lo que siento al respecto es que vivo en el medio del amor, quizás en las afueras. Y vivo como espectador, como narrador, como anfitrión, cómplice, compañero. Pero no vivo en el amor porque salí de allí hace varios años, después de haber dado todo lo razonable en ese momento. Y no me arrepiento, incluso, si deje de hacer alguna locura, pues creo que en el amor se tiene que dar todo lo que tenemos al alcance, entregarlo todo y perderlo todo; para que, cuando toque reinventarse esto se haga buscando en el amor propio, en ese amor que uno nunca debe dejar de tener. Y así, empezar una vez más.

–¿Y por qué no lo intentas otra vez? En este tiempo que has estado saliendo con diferentes personas.

–¿Piensas que he rechazado a cualquier prospecto de mujer para mí, así, de puro capricho? No es así. La realidad es que ha sido una cuestión de percatarse de que no existe un único perfil para llegar a mí. Me di cuenta algo temprano de ello. No debe de haber una sola forma de llegar a mí. La convencional insuficiente, de similitudes y curiosidades, de una voz sexy complementada en un traje despampanante. No es así. Ni hace falta una figura de modelo de revista, ni tampoco la ternura inapelable de una madre asaltando de cariño a su hija. No es necesario el talento en la cocina, no soy juez en Master Chef. Lo que a mí me llama la atención, te diré, es la seguridad y la inteligencia, la coherencia de quien quiere de verdad te entrega, como mínimo, un poco de su escaso tiempo, y respeta el tuyo. Llegar a mí es la lucha por entenderme, es el esfuerzo por resolver misterio de mis titubeos y temores, el poder de quien escucha y sabe hablar sin interrumpir. Y, sobre todo, la potencia de quien usa las palabras para amar.

Y aún sin poder convencer a quien interpelaba su ridícula soledad de corazón en huelga, el hombre de la sensibilidad extraña se vio forzado a confesar:

–Estoy cansado de que me reclamen por estar soltero tanto tiempo. Simplemente quiero encontrar a alguien que me haga verme reflejado y, a la vez, perdido a su lado. Que calme todos los demonios que encierro. No sé si me entiendes. Alguien que me complique y me resuelva para yo quedarme estampado en sus mañanas y muy sediento de sus noches. Alguien que no tenga tabúes, alguien que tenga mundo, pero no el suficiente como para seguir conociéndolo juntos. Alguien que sepa reclamar, y reclame mi entrega como yo reclamo esta carencia, mientras sigo buscando en mí el amor que me falta. Alguien así, a quien pueda amar por mucho tiempo sin peros ni tragedias.

Liniers – A lo mejor si tomás mucho envión y corrés fuerte, fuerte, fuerte.

Liniers – A lo mejor si tomás mucho envión y corrés fuerte, fuerte, fuerte.

Así, suplicando piedad en el juicio de quienes creen que la soledad continua es un delito, esbozó su defensa, dejando en claro que su vida no es un ejemplo sino una diáfana evidencia de lo que conlleva la prueba y el error. Una soledad que encerraba tantos mundos, tanta ilusión, que de por sí sola ya podía vivir del amor, un amor transparente: he estado amándote por tanto tiempo como para detenerme ahora…

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Sobre “Her” y todo aquello que nos cuesta dejar ir

Si vamos buscando lo perfecto para no salir al mundo lleno de errores, y nos encerramos en nosotros mismos para evitar más golpes, enclaustrados en nuestra música favorita, o los caminos y lugares que nos gustan, sin poder, si quiera, compartirlos. Si somos capaces de sentir a partir de las pequeñas cosas, pero ya casi no nos emocionamos por andar encasillados en un mundo tecnológico de opiniones infinitas, donde todos quieren tener la razón, pero nadie escucha. Y, aun así, si no podemos evitar ilusionarnos al ver al mundo desde los ojos de un niño. Si al crecer hemos olvidado las ganas de explorar y sentir todo lo que podamos en el menor tiempo posible, desmesuradamente y sin límites.

A continuación, algunas reflexiones luego de haber visto “Her”.

  • Mi mayor frustración después de ti es que el único sentimiento propio al escribir es la nostalgia, el no tenerte, la soledad salpicada en mis días, el vacío reflejado en silencio en mis noches: La incapacidad para dejar de pensar y analizar el pasado, eso que nos amarra a todos o que, muchas veces, no aferramos a no querer soltar.
  • Curiosamente, mientras más comodidades tenemos, en lugar de disfrutar de cada momento y experimentar cada sensación como si fuera un sabor nuevo en nuestra memoria gustativa, nos rendimos al facilismo, a la pereza, la maldita zona de confort, escapando de responsabilidades o retos, huyendo incluso de nuestra propia vida.
  • ¿Cómo puedo volver a actuar como cuando era niño, y poder abandonar esta absurda frontera que me aísla de descubrir a otras personas sin desconfiar? ¿Existe un botón de “Reset”?
  • La empatía no solo es ponerse en el lugar del otro, sino sentir a partir de sus sentidos. Es ver con sus ojos, tocar con sus dedos y hasta querer como otro lo hace. Es adentrarse en la otra persona a tal punto de dejar de lado una parte de uno mismo para ser como el otro es capaz de hacerlo por sentir sus emociones.
  • Las distancias, de tiempo y espacio, son solo reglas de juego a las que tenemos que enfrentar con creatividad y humor. El poder de las palabras es tan fuerte como para llevarnos a trascender, o, en palabras simples, volar.
  • Existe un lugar para los dos en el que solo nosotros podemos entrar. No tiene tiempo, ni ubicación específica. No acepta prejuicios ni miedos. Se expande lo suficiente como para dejarnos sueltos y se comprime lo necesario cuando queremos estar muy juntos. No hay leyes, pero hay orden. Ese lugar será nuestro, incluso si dejamos de ser “nosotros”.
  • ¿Acaso existe una persona exacta o precisa para nosotros o es meramente una idea nuestra? Como una atribución que le damos a quien llegó con palabras que queremos escuchar y que le damos más valor porque vienen de alguien y no de nosotros mismos.
  • Tenía que descubrir en mí todo lo que no pude descubrir con ella, para así dejarle ir.
  • Hasta que no soltamos, no completamos el círculo del amor.
  • La soledad puede ser buena para crear, compartir con alguien puede ser mejor para vivir. Pero ambos son necesarios para crecer.
  • La vida es el camino. No hace falta entenderlo sino recorrerlo. Aceptarse, perdonarse, agradecer, creer y así poder crecer. Habrá quien nos oriente, pero dependerá solo de nosotros mismos alcanzar la felicidad con esas pequeñas cosas.
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½ verdad = mentira

 Tu verdad incompleta causó el aterrizaje forzoso de una ilusión sideral.
¿Para qué creer en quien no cree? ¿Para qué ir en serio con quien solo quiere jugar?
Anulaste mis barreras con una sonrisa para luego fortalecerlas con tu desleal actuar.
Medias verdades que son mentiras enteras. Tú y yo, un error que valló la pena.

Liniers – Selfi… Filtr Filtr Filtr (…) Send

Liniers – Selfi… Filtr Filtr Filtr (…) Send

Para ti, yo no podía ser “yo”. Existían demasiados pretextos en tu cabeza para que puedas creer que alguien que llegue a tu vida busque entregarse sin pensar en llevarse algo de ti, como si no fuera suficiente con lo que puedes compartir. La tan mentada complicidad te asustaba, en realidad no tenías ni una pisca de idea de lo que querías, aunque estaba claro: te atraía lo prohibido. Una vez obtenido, te encargaste de desecharlo como cualquier desperdicio. Para ti, yo no podía ser “yo”, sino que tenía que ser como cualquier otra persona de tu pasado, un individuo a quien le otorgaste el título de “especial” para luego dejarle caer. Ocultando tus prejuicios para ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar. Difícil detectar las intenciones reales a través del celular, entre tu deslealtad y mi insana forma de querer, tus verdades falsas que me hicieron perder en la entrega equivocada. Tú dirás tu mitad fraudulenta, yo omitiré la mía. Es mejor callar las palabras del dolor y dejar todo atrás este enredo sin darle más vueltas.

No me entendiste, no tenías que darme tus alas por curiosidad ni tampoco mentirme con que te gustaba para luego arrepentirte. No debías de llevarme a tu mundo bajo la excusa de ser quien te ayudaba ni hacía falta que me reclames por no saber de mí. No se trataba del misterio que envolvía mi silencio, sino de que cada vez que te iba a revelar mis secretos, me impedías hablar. ¿Qué podía hacer, si me encantaba escucharte? Y así, entorpecido por tu forma de hablar, fascinado por las cosas que decías de mí, embriagado por el supuesto cariño que tenías, llegó la afilada revelación. No eras quien decías ser. Si yo pequé de ser el mismo y decir las mismas cosas, tú lo hiciste por ser una sombra de tu propia luz. Y así, sin más sentidos, la partida dejó varios heridos.

Si no veo interés, ¿para qué voy a insistir?

Si no veo interés, ¿para qué voy a insistir?

Si está mal ser quien se entregue a ciegas, si no es sano rendirse ante una sonrisa como si fuese un ídolo de barro. Si la belleza física vale tanto en un mundo de filtros sin corazón, si las verdades no son suficientemente ciertas como para ser contadas por completo. Si hace falta andar a la defensiva en lugar de conciliar. Luego de pasar por el duro cuestionamiento sobre las propias formas de querer, encontré a dos personas en una tendencia. Ningún remordimiento tras el impacto. Después de todo, quedaron las lecciones y la esperanza, ya no del reencuentro, sino del perdón. Desde entonces, la verdad que no hiere se instaló en mi corazón, como secuela de la fantasía inconclusa, muerta por despecho de quien se atrevió a enredar sentimientos llenos de ilusión. Sin rencor ni dolor, un punto y aparte, un empujón al verdadero yo.

Severi – Tengo tantas dudas en mis relaciones, que a veces también dudo si soy el correcto para estar conmigo

Severi – Tengo tantas dudas en mis relaciones, que a veces también dudo si soy el correcto para estar conmigo

Podría haber entregado una de mis 7 vidas, o incluso todas las que me quedaban. No es soberbia, es solo la absurda manía de querer como idiota que me encargué de hacer por ti. Sin embargo, tu desconfianza espantó a mi personalidad kamikaze. Te agradezco por cortar el círculo vicioso mostrando tu verdadera identidad, para así aprender que no todos merecen la misma entrega. Ya no habrá drama tras el dolor, ahora toca ir cada vez más seguro de quien yo soy y quien yo quiero. Esta vez no diré: Apaga las luces, no soporto que me veas llorar porque has insinuado que me falta dignidad. A escondidas busco otro disfraz y mil posturas que ensayar…

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