Naiara

El amor no es una persona,
es lo mejor de uno mismo…

Liniers - Tenemos que explicarle todo...

Liniers – Tenemos que explicarle todo…

Cuando era pequeño no solía tener pesadillas, las pocas que recuerdo eran absurdas y guardaban relación con aquellas noticias tristes de los telediarios. Lo que sí me ocurría era que le guardaba respeto a la oscuridad y a todo lo que se escondía en ella. En esta situación de temor, me bastaba el abrazo de mi madre para sentirme resguardado. Como un búnker, el calor de la persona que más me ha amado sigue siendo un refugio ante los errores y las penas que me derrumban. ¿Será que en este juego que es vivir, nos vamos olvidando de los atajos de curación cuando nos hacemos grandes?

No todos tuvimos los mismos paradigmas del amor, ni mucho menos, una escuela de padres primerizos. Muchos de nuestros problemas se resuelven soltando, como cuando niños, corríamos como escapando, y perdonando con prontitud para no vivir de rencores. Entonces, ser padre significa ser niño al mismo tiempo, solo que de una manera sensata. Es volver a jugar y ver el mundo desde la pequeñez pero con la sabiduría de los propios golpes y el acompañamiento de la experiencia. Cuánto debo de agradecer a mi madre por haberme quitado todos esos miedos, incluso, de ser yo mismo. Llevar esa entrega a tal punto de cumplir mi más importante objetivo: dar todo mi amor a quien se lo merece.

Montt - ¿Antes de mí, existías? - No estoy tan seguro.

Montt – ¿Antes de mí, existías? – No estoy tan seguro.

Una noche ella entró a mi habitación, llevaba pánico en su mirada, había tenido un mal sueño y buscaba protección, tal y como yo lo hacía. Mi niña, asustada, corrió hacia mí envuelta en ansiedad. Mientras me contaba su pesadilla le acariciaba el cabello, tratando de calmar sus espasmos. Allí entre mis brazos, sus lágrimas caían y apenas se calmaba cuando besaba su frente. Es un dolor angustiante, sobre todo por el hecho de no saber bien qué hacer, si hablar o si solo escuchar. Mi corazón se estrujaba al sentir su llanto, aunque no le mostraba más que serenidad para poder transmitirle fortaleza. Llegó así un nuevo revés de la vida, amar sin un manual de instrucciones.

Los niños andan diciendo - Amarí - “Mamá me da miedo este mundo, ¿Puedo volver a la panza?”

Los niños andan diciendo – Amarí – “Mamá me da miedo este mundo, ¿Puedo volver a la panza?”

Fue entonces que me atreví a decirle: No creas que solo tú sientes miedos, todos hemos pasado por eso. Sé que eres más fuerte que yo, lo sé, porque veo en ti cada paso y reconozco en ti la firmeza de tu mami. ¿Te imaginas qué tan fuerte es ella que pudo vencer sola contra sus propios monstruos, y hasta ayudarme con los míos? Sé que la echas de menos tanto como yo, te prometo que pronto volverá y estaremos los tres juntos para jugar y sonreír. No te sientas sola, quédate aquí. Aunque a veces sientas que no estoy cerca, te llevo conmigo en mi día a día. Soñé tantas veces con cuidarte y ver como crecías, que ahora que estás a mi lado disfruto de lo mejor que he podido hacer en mi vida. No llores más, corazón, no hay nadie que te pueda lastimar. Ven, cierra los ojos, te cantaré esa canción que te cantaba antes de que nacieras: ♫Que todos esos monstruos debajo de la cama se cuelan en tus sueños tan rápido. Impúlsate en mis hombros, apóyate en mi espalda. Perdona si no llega la calma.

PD: ¡Feliz día, mamá!

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Los hombres no lloran

Un final sin culpables, sin heridas, sin respuestas
Un final inesperado, incierto, inexplicable
Un final de esos que no acaban con todo

Liniers 193

Liniers – Tenemos que hablar…

Dejar ir no es un trabajo sencillo, sobre todo cuando vienen las preguntas sin respuestas y no puedes conciliar el sueño ni la paz. Es complicado cuando no logras entender la verdadera razón para terminar un sentimiento intenso y sublime, que a todas luces pareciera no merecer un final así. Entonces, van llegando como rayos las justificaciones y las excusas, explicaciones que hieren más que cualquier verdad porque son, simplemente, especulaciones. Y es que el silencio es estruendoso cuando el corazón demanda una razón. ¿Parece incoherente? No, así son las paradojas de un amor sentenciado a muerte. A lo mejor, quizás, una sola palabra, o un simple hecho, hubiesen bastado para poder terminar con la agonía silenciosa. Un golpe seco, directo y sin vacíos legales. ¿Un estoconazo es suficiente para despedir a quien se ha entregado con nobleza? Honestamente, no. Tal parece que el no tener respuestas hace que mi cabeza comience a generar más preguntas, haciendo que no pueda terminar.

¿Es así de injusta la vida, es así de Injusto el amor? O ¿Es que realmente no fue un amor de verdad? Cómo puedo restarle valor a todas esas caricias, esos detalles simples y sinceros. A tantas miradas de complicidad y de afecto, a esos gestos, a esa preocupación infinita, y hasta a esos celos de broma, a nuestros juegos que nadie más entiende, a esa forma tan tierna de cautivarme. Yo quiero creer que sí fue amor, sin embargo, ha pasado tanto tiempo sin que se pueda justificar el final. Tal vez nunca pueda entenderlo. Lejos, mirando a ese cielo que parecía sonreírme cuando le tomaba de la mano, hoy me resigno a perderla. Mas eso no quiere decir que me he resignado a dejar de amar. Ya no será más mi lugar favorito el estar a su lado, ni sus abrazos serán mi bandera, ni esa maravillosa forma de besar logrará ser mi debilidad. Pero aún podré decir que le quiero hasta que su luz en movimiento se aleje silenciosamente.

Anónimo - Le conté mi pasado, mi presente y mi futuro. Le susurré mis miedos y le grité mis sueños. Le enseñé todos mis puntos débiles. Y se fue.

Anónimo – Le conté mi pasado, mi presente y mi futuro. Le susurré mis miedos y le grité mis sueños. Le enseñé todos mis puntos débiles. Y se fue.

Y es que tal vez estoy loco, lo acepto, no hay manera de que pueda entender este adiós. Ya no hace falta entenderlo. Reconozco que me toca también alejarme y marchar. Ni ella ni yo, ni nadie podrá evitarlo. Es imposible negar el hecho de querer a alguien, aunque esa persona ya no esté más dispuesta a mirarte. Si es que mi mundo no logró ser un mundo para ella, entonces no tiene sentido ya insistir. Pero si es que soy capaz, siquiera, de lograr que alguien me mire y me toque de esa manera que me hizo sentir vivo, entonces podré estar feliz. Voy a estar seguro de que realmente hice siempre todo lo que a lo largo de esta vida se me ha exigido, aunque en realidad he sido yo quien se ha entregado sin que nadie lo haya pedido. Pues aprendí a darlo todo siempre, y más en el amor. Finalmente, el amor puede ser tan sencillo como la simple palabra de un niño o el simple acto involuntario de una madre, y puede despertarse sin pomposas escenas de películas y novelas. Estoy seguro de que podré hacer mil revoluciones más por todo lo que he sentido, y moriré una vez más esta noche para volver a sentir mañana.

Severi - Cada estrella es un recuerdo.

Severi – Cada estrella es un recuerdo.

Aún no estoy listo para avanzar, sé muy bien que no soy de los que olvidan. Pero sí tengo claro que me toca brillar nuevamente, tanto como el día en que te fijaste en mí, o quizás más. Y ese día espero que también seas feliz, más feliz de lo que pude haberte hecho sentir. Por ahora, en este infierno, intento soñar con mi renacimiento. Mi corazón canta en silencio: ♫ Escucho el eco de su voz, hay un reflejo extraño en el cristal. Me dejó sin corazón, me dejó sin esperanza. Me dejó marchar hace mucho tiempo…

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El último romántico

Para siempre aunque no estés más,
amarte así incluye amarte al despedirme de ti

Liniers - Acortando distancias

Liniers – Acortando distancias

Cuando era pequeño y veía el amor a través de historias y canciones, comprendió que no iba a ser como en los cuentos de hadas, que los finales felices estaban puestos para simplificar la trama. A través de los años, sintió que el querer a alguien era natural y simple, que solo se complicaba con la convivencia, la falta de negociación, diálogo y sinceridad. Poco a poco, al reconocer todo ello en el fracaso de las relaciones que se suponía que debían de ser un ejemplo, concluyó que no quería repetir el pasado ajeno. Decidió que para querer de verdad, no deberían de existir peros ni reproches, solo el sincero deseo, algo idealista, de ver -más allá de las nubes negras- el objetivo trazado para los dos. Además, que si iba a amar, lo haría con entrega máxima hasta haber agotado todas sus fuerzas, como tantas veces había visto en libros y películas, pero en una versión peculiar. Ser el mejor por él, por ella, y por el camino que eligieron, incluso, caminos distintos.

Mario Benedetti - De todos modos para vos no es novedad que el mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Mario Benedetti – De todos modos para vos no es novedad que el mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo.

El amor se vive en las pequeñas cosas, el poder de la palabra y la importancia de atesorar cada mensaje como un regalo divino. Para él, la palabra tiene tanto valor como cualquier detalle fastuoso, cuando este es entregado desde el corazón. Que viva la improvisación, la sorpresa, la jugada inesperada. A lo mejor no hace falta regalar flores en días especiales, sino, convertir un día cualquiera en especial con la magia y el colorido sentimiento de un detalle lleno de amor. Es de los que demuestra su amor de múltiples formas, incluso a escondidas, cantando canciones que nadie conoce pero que se convierten en bellas obras para dos. Es de los que hace el amor con la palabra, con caricias y miradas tácitas, es el que termina un beso para volver a comenzar, es el que suspira con un sentimiento inefable tras un abrazo. Es de los que nadie los entiende y ya no importa, porque encontró en su casi extinta forma de ser un motivo fuerte para vivir así. El último romántico desaparece tras el dolor, en la agonía, y reaparece curado y decidido a amar en entrega, otra vez y para siempre. ¿Cuánto más puede querer?

Gabriel García Márquez - El Amor en tiempos del Cólera - Solo Dios sabe cuánto te quise

Gabriel García Márquez – El Amor en tiempos del Cólera – Solo Dios sabe cuánto te quise

Es ese que no se rinde, el que entrega su corazón de manera incontable y que, a veces, no entiende por ser tenazmente entregado, que cuando la suerte está echada toca dejar de llorar. Ha sido siempre una persona enamorada, una persona sensible y atenta, capaz de perderse en el sufrimiento y lo suficientemente hábil como para levantarse en la soledad. Para él, dejar ir es la última carta de demostración de amor, es entender que “nunca es suficiente”. Que la luz pertenece al cielo de las estrellas, intocables si no puede sacar sus alas. Que la añoranza es un estímulo para ser mejor, no para sufrir, y no importa si ella no le quiso como él lo hacía: “Para siempre” también significa que nadie más la amará como lo hizo él.

Después de todo, me pregunto si somos tan distintos. Si alguna vez he sido como él y si podré volver a sentir así. Sin importar si es injusto o incomprensible. Soñar con una despedida, con la distancia estelar y el sentimiento inextinguible. Tan solo siento que ♫Me he alejado tanto que no puedo verlo, es la miopía que me deja tu recuerdo. No pude arreglarlo, tuve que romperlo, ahora me deslumbra tu luz en movimiento.

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