Señorita Libertad

Amamos ser quienes somos,
aunque ya no podemos amarnos más.
En el amor toca ser siempre libres
para entregar y para dejar ir…

Liniers – Explicaciones para vivir: Hoy – Cómo ser libre. Desprenderse de uno mismo. Eliminar la mirada prejuiciosa. Entregarse a la intuición y salir de ahí.

Liniers – Explicaciones para vivir: Hoy – Cómo ser libre. Desprenderse de uno mismo. Eliminar la mirada prejuiciosa. Entregarse a la intuición y salir de ahí.ereer

Muchas veces neutralizamos nuestra independencia, dejamos de lado aquellos espacios que nos permiten respirar y analizar de manera pacífica y sin presiones. Le damos más valor a la triste excusa de la compañía, por la comodidad y la conformidad que supone estar acompañado de quién nos quiere, y que, quizás inconscientemente, nos está quitando una parte vital de nosotros. La pérdida de libertad durante el amor es como el cáncer que empieza de manera invisible y termina con el desgaste del sentimiento a partir del egoísmo, de las individualidades, de las comparaciones, de la desconfianza, entre otros. Pero ¿qué hacer para no apartarnos de esta fuente de paz interior? Al parecer, la respuesta está en aprender a negociar.

En el amor, algo fundamental para la buena convivencia es el manejo de la libertad. Realizar sus propias acciones sin afectar las responsabilidades de pareja. Es decir, que ahora que son dos, ambos deben seguir con sus vidas sin interponerse. Y, cuando eso ocurra, no deben irse a ningún extremo, como forzar o ceder ciegamente, sino que deben de presentar la necesidad de dicho espacio personal como una oportunidad, aunque sea algo tan sencillo como salir a caminar y alejarse para respirar. Tocará confiar, mostrar siempre la verdad y escuchar. Lo demás es un simple acuerdo de pareja. ¿Cuándo aprendemos a hacerlo? La respuesta es: viviendo.

Erich Fromm – Cuando es gobernado por pasiones, el individuo está cautivo; cuando lo gobierna la razón, es libre.

Erich Fromm – Cuando es gobernado por pasiones, el individuo está cautivo; cuando lo gobierna la razón, es libre.

Es ese amor propio, ese anhelo de libertad a veces olvidado y otras veces confundido. Un deseo libertario que en algún momento vuelve a nosotros, herido, buscando reincorporarse. Cuando el agobio es extremo y estamos con sed de paz. Allí, en medio de la tempestad, nos percatamos de que la libertad no se debe regalar ni menospreciar. En el amor libre encontramos la verdadera felicidad y, en el amor propio, la fuente para todas las formas de amar. Y es con libertad con lo que muchas veces aprendemos a desaprehendernos, a soltar y dejar ir. Para así, habiéndonos percatado del vacío, empezar la etapa del autoperdón.

Y, viste como es – Me quiero, pero a veces me dejo. Me abandono por alguien más -Un tiempo- Total, siempre vuelvo y me perdono.

Y, viste como es – Me quiero, pero a veces me dejo. Me abandono por alguien más -Un tiempo- Total, siempre vuelvo y me perdono.

Una mañana desperté a tu lado y me di cuenta de que no era feliz. Y no era tu culpa, llevaba tiempo intentando encontrar la respuesta. Había entregado todo incluyendo mis espacios, sin advertir de que necesitaba respirar para traer nuevas ilusiones a nuestra relación. Te pedí perdón y me alejé, y aunque nunca supe si de verdad me entendiste, inicié mi cruzada para nunca más abandonarme. A veces miro hacia atrás con nostalgia y no me arrepiento de lo que vivimos. Ahora sé que solo puedo mirarte a la distancia. Voy a llevarte en mí y ahora sé muy bien, que me llevarás hasta donde estés, adonde vayas: un tatuaje azul, en la voz azul.

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Asistencia (Pase gol)

–La tenei servida, sólo depende de ti.
–¿Ah? ¿Qué me estás contando?

Liniers – Ahí, él… sentado… acompañado sólo por su timidez

Liniers – Ahí, él… sentado… acompañado sólo por su timidez

En una temporada de cero expectativas, en una ciudad multicultural, de intereses enfrentados contra personas que sólo buscaban dar lo mejor de sí. En medio de una pausa, en medio del reencuentro. Allí, sin esperar nada a cambio, llegó el aviso inesperado, algo que en circunstancias normales hubiese sido incluso más increíble de lo que ya era. El chico tímido había sido iluminado por una especie de luz de atracción. Y sí: habemus couple, fumata blanca, que suenen las campanas… No, esperar, retrocedamos. La mensajera solo brindó información sobre cierta curiosidad de la chica equis en el sujeto en cuestión. Atracción, dijo, por el color de piel. Y un deseo que podría acabar en una noche para recordar. ¿Estas cosas pasan de verdad o se trata del teléfono malogrado? – Veamos pues. – Dijo el chico tímido, con rol de anfitrión durante esa noche de despedidas.

Liniers – De repente, la luz impactó el rostro de Gómez de tal manera que, por unos segundos, no más, su apariencia fue absolutamente BRADPITTESCA. Por desgracia, en ese breve instante ninguna mujer miraba en su dirección. Una lástima.

Liniers – De repente, la luz impactó el rostro de Gómez de tal manera que, por unos segundos, no más, su apariencia fue absolutamente BRADPITTESCA. Por desgracia, en ese breve instante ninguna mujer miraba en su dirección. Una lástima.

Camufladas sus intenciones, ambos rondaron por el escenario entre los invitados manteniendo la distancia de quienes recién se han visto sin haber sido presentados, pero que auguran entre miradas que algo ocurrirá – o tal vez sea mera imaginación –. Ella, sin haber sido advertida de la fuga de información, mostraba su sonrisa a medias, dejando entrever que le faltaba algo esa noche. Y sin revelar mayores intenciones, actuaba como si supiera que la atracción era recíproca, dejando un leve aroma de indiferencia al andar. Por el otro lado, teniendo el balón en su poder, él mostraba sus virtudes aprovechando la notificación primera. La galantería y las atenciones, incluso con un idioma distinto, se dejaron notar. Para luego retomar la postura de francotirador, mirando al objetivo desde la distancia, fijamente, sin nervios ni ansiedad.

El minutero no perdonaba, él tenía que intentar algo: ¿Cómo bajar sus defensas y no morir atrapado en el perfume de sus cabellos? La clave estaba en las miradas, eso que podía pasar desapercibido, y, al mismo tiempo, ser evidente ante cualquier descuido. Un pseudocódigo que comenzaron a manejar mejor durante el intercambio, llegando a comunicarse y a acercarse entre la ternura y el deseo. Todo estaba dicho sin haber emitido palabra alguna. Una jugada inesperada que dio paso a una reacción en cadena. Sin ser detectados, ambos mundos continuaron dispuestos a encontrarse en el lugar menos pensado, ansiando tener alas para escapar sin arrepentimientos.

Alfonsina Storni – Qué mundos tengo dentro del alma que hace tiempo vengo pidiendo medios para volar

Alfonsina Storni – Qué mundos tengo dentro del alma que hace tiempo vengo pidiendo medios para volar

Que la vida es ir de casual para entender que no hay casualidades, que a veces lo impensado es posible. Muchas veces elegimos quedarnos en la zona de confort para evitar el golpe y el rechazo, y dejamos de lado experiencias que llegan gratuitamente. Aprender a no hacerse expectativas es la mejor manera de disfrutar cada regalo, incluso, si nos lleva por senderos de misterio y complicidad. De esa manera no quedarán espacios para remordimientos ni preguntas sin responder: –¿Y cuáles deseos me vas a dar? –Dices tú: “Mi tesoro, basta con mirarlo y tuyo será, tuyo será…”

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El invierno que quiso ser verano

–Estás solo porque quieres.
–Estoy solo porque debo.

Gustavo Adolfo Bécquer – La soledad es el imperio de la conciencia

Gustavo Adolfo Bécquer – La soledad es el imperio de la conciencia

De las sombras y el silencio, la lluvia y las noches largas. Una enfermedad latente y un plan fallido que busca reinventarse para tener éxito -una y otra vez-. El miedo, protagonista, aparece en escena para dirigir la puesta, atormentando cada avance con inseguridad y pesadez, cerrando así los círculos de esperanza e ilusión. La soledad pasa de ser una convicción, el camino seguro para pensar, que, cuando la defensa está baja, se transforma en una prisión embadurnada de baja autoestima y autocensura. Y desde el encierro, el invierno más gélido provoca el anhelo de calor en su interior a partir de cualquier destello. Luz de vida, luz de amor. Siempre luz.

Jaime Sabines – Quiero hablar sobre el frío: el frío es bueno para tomar café, para acostarse, para hacer el amor, para que nos digan "tienes las manos frías", para fumar y para no salir del cuarto.

Jaime Sabines – Quiero hablar sobre el frío: el frío es bueno para tomar café, para acostarse, para hacer el amor, para que nos digan “tienes las manos frías”, para fumar y para no salir del cuarto.

Nadie parecía entender ni su soledad, ni sus palabras enredadas. Le costaba mostrarse como tal en un lugar repleto de ojos que juzgan a cualquier entidad con discurso libertario, por lo que reprimía sus pensamientos antes de enfrentar el rechazo. ¿Para qué perder el tiempo? Si al final del día, nuevamente, estaría acompañado únicamente de sí mismo, y estaba bien así. Pero deseaba encontrar un espacio para él, encontrándose en una lucha épica contra sus propias convicciones. Estaba seguro de que en algún lugar podría sentirse cálidamente acompañado. Incluso si, tras varios años sin suerte, apenas pudo haber probado en el amor aquello que muchos celebran bajo la promesa de “para siempre”. Entonces vio la luz en una de sus travesías.

Salir a buscarse era su motor, ya sea en caminatas o viajes extensos. En ese andar encontraba gente que incluso, hablando un idioma distinto, parecía entenderle mejor. ¡Alienación bendita! ¿Qué es lo que hace que en ese lugar nuestro no nos sintamos tan en casa como estando afuera con seres ajenos? ¿Son las personas? Lo distinto es que se trata de aquello que le atribuimos a estas nuevas personas. Oportunidad, ilusión, seguridad, sinceridad. Bajamos la guardia y nos relajamos, esto nos hace ver con otros ojos. Algo que no hacemos en lo cotidiano por vivir alarmados. El invierno que quiso ser verano, en días espontáneos, por fin lo logró. Y al volver a casa, prometió escuchar con el corazón desnudo, derrocando el impero del miedo y de la falsa timidez.

Liniers – A veces, la timidez, es una caja. Una caja fuerte.

Liniers – A veces, la timidez, es una caja. Una caja fuerte.

Hay que atreverse a salir de la inercia, hay que dar más. La apuesta alta, incluso, en la derrota, habrá significado una gran victoria. Arriesgar en el amor será siempre ganar. Ganar no quedarse con la interrogante, ganar una oportunidad nueva. Así pasa en la vida, entre emprendedores y soñadores. En la soledad, amor propio; y en pareja, lo incondicional. Y aunque muchas veces pensamos que es fácil de entender, hace falta tener el valor y dejar lo evidente detrás, para decir “te quiero” sin ningún reparo. Y mientras escribo estas palabras pienso en todas esas personas a las que dejé ir porque no pude enfrentar con la verdad, y las recuerdo con esta estrofa: El día que el presente ya sea historia y las aguas se nos calmen de una vez, entenderás en mis silencios tantas cosas, las que ahora escribo cuando no me ves.

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