Oops

Johansen y Vicentico sacaron esta canción allá por el 2007. Considero que es, en parte, una buena descripción de cómo llegamos a enamorarnos inesperadamente, sorprendentemente o, hasta quizás, por mala suerte. Y nos cuestionamos cuando ya es tarde: ¿cómo pasó? Y no sabemos qué hacer, si seguir o salir corriendo. Pues muchas veces tenemos una gran persona al lado y no somos capaces de arriesgarnos a perderla, justamente, porque es –perdón por esto– un gran amigo. Otras veces no nos sentimos listos para amar y esperamos una señal, o que llegue el indicado. También creemos que por nuestra forma de vivir somos incapaces de ‘caer en el amor’ y no nos damos cuenta de que, en realidad, solo nos estamos aislando. A veces parecemos tontos y necesitamos quién nos ilumine, otras veces sentimos como una alergia y desarrollamos ciertos síntomas que luego identificamos. Cualquiera sea el proceso, es solo el principio de un camino ríspido hacia el amor.

A continuación me permitiré recortar fragmentos de la canción para explicar más esas sensaciones que nos identifican con la situación mencionada.

Liniers

Liniers: Alergia al amor

Oops, me enamoré otra vez
oops me enamoré después…
 

¿Enamorarme? ¿Cómo, si es muy pronto? No puede ser, no estoy lista, no es el momento –Y sí, claro que puede ser, no lo niegues, no existe ‘el momento’–. No, eso no va a funcionar: lo voy a perder y me cae muy bien así como estamos –¿Desde cuándo ves el futuro?– ¿Qué va a pensar el grupo? Van a meterse y se hará un lío –Pero, ¿eso qué tiene que ver con lo que sientes?– No, yo solo lo quiero como amigo –¡UY!–.

Pero te enamoraste y aunque te cueste aceptarlo, sucedió. Al estilo de ‘El Chavo del Ocho’ lo hiciste “sin querer queriendo”, esa persona apareció con un mensaje distinto, tal vez por su persistencia, tal vez su forma de hablar. Pero ocurrió y es irremediable. Y sin embargo…

Cómo puede ser que yo te haya dicho que no,
Y cómo puede ser que tú no hayas dicho ni “mu”…
 

Le dijiste que no y él no reaccionó ¿Se cansó de intentar? Y cuando dejaste de recibir todas sus atenciones, detalles y compañía: ¿Te diste cuenta de que debiste haber dicho que sí? ¿Es que acaso te pusiste en su lugar? ¿Y si hubiera sido al revés?

Cómo puede ser que tú me hayas dicho que no
Y cómo puede ser que yo no haya dicho ni “mu”…
 

Supongamos que al final lo pensaste, dejaste que las dudas se dispersaran con el tiempo y la propia naturaleza de ustedes dos. Entonces:

Me enamoré otra vez,
me enamoré: ¿por qué?…
 

Empezamos a enumerar las principales razones casi como en una investigación forense. Desde las características físicas, las cualidades personales, habilidades interpersonales, forma de expresarse; hasta la experiencia sexual, el tema material y otros aspectos. Inconscientemente hacemos ese secreto listado que nos invita a decir: “Esto tiene futuro” o “Será”. Otros lo ven con proyección temporal: ¿me casaría o solo para jugar un poco? Pero sería mejor inspeccionar cómo fue nuestro propio camino para este nuevo hito en nuestras vidas. Si llegamos de una relación: ¿Cuáles son nuestras expectativas? ¿Aprendimos de los errores del pasado o arrastramos las cadenas de una historia que no supimos cerrar?

Y con ello, el aprendizaje en nuestra vida amorosa, el cual nos ha formado como pareja, sale a relucir.

“Una tarde de verano llovió y cayeron rayos
Y se mojó toda la tierra del jardín
Crecieron unas plantas que corté y sequé primero
Y después guardé para mí
Y ahora que las miro y las tengo aquí cuidadas,
Ellas me obligan a cantarte así,
Ellas me obligan a cantarte así…”
 

La tormenta que le da origen a esas flores, aquellas que cuidaremos para entregar lo mejor de nosotros. Eso pasa: Se acabó una relación, reconstruimos nuestros corazones, apareció una nueva persona y ya estamos otra vez en ‘el mercado sentimental’. Intentamos que esta vez sea mejor, o al menos distinto. Nuevas canciones, nuevos detalles. Pero…

¿Quieres que te diga lo que quieres escuchar
o vas a escuchar lo que te quiero decir?
 

No es justo, uno que pide una oportunidad y solo nos pasean. Y tú que no te decides: ¿qué esperas? Aquí se inicia una serie de excusas, justificaciones, argumentos, permisos y licencias: Cualquier motivo es bueno para dilatar la respuesta. No hay que rendirse, hay que hablar bien y entender qué salió tan mal con esa persona en su pasado para demostrarle que eso no va a ocurrir con nosotros. Hay que luchar y creer, con fe, que a veces un ‘No’ es un ‘Sí’ cuando hay verdaderas señales (pues tampoco hay que ser ciegos como para estar acosando). Y finalmente, luego de tantas batallas, es muy probable que llegue la reciprocidad tan ansiada, la felicidad atemporal que desfila en cámara lenta, esa que tendremos que proteger con las mismas ganas que nos permitieron el primer Sí.

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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3 respuestas a Oops

  1. Pingback: Desde que te perdí | Nadie Nos Entiende

  2. A la final mi Pablo, si logramos enamorarnos varias veces en la vida pues genial, pero que no se vuelva costumbre enamorarse de forma superflua, porque serían relaciones que en verdad no aportarían nada a nuestra vida, la idea es enamorarse, pero que sea intenso y verdadero luchando porque dure, el enamoramiento es bonito y a veces se puede vivir varias veces en la vida, pero de ahí, de uno de esos enamoramientos debe partir un amor verdadero, ya sea construido con la pareja o natural, y esto sí que es trascendente…

  3. PaoloCesare dijo:

    Solo lo sabremos arriegandonos 😉 con verdaderos sentimientos valdrá la pena 😉

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