Desde 1986

Siempre mirabas a la luna como si ella te dijera algo:
cuando terminabas un libro, cuando caminabas escuchando canciones,
en los días más complicados o cuando solo querías volar lejos de todo…
Siempre así, con todo alrededor pero fijándote especialmente en lo inalcanzable.
Liniers – Este universo es gigantesco. Menos mal que nos encontramos, Madariaga.

Liniers – Este universo es gigantesco. Menos mal que nos encontramos, Madariaga.

Podía tratarse de una obsesión, tal vez una manía, aquella costumbre tan tuya de intercambiar miradas con el cielo, específicamente con la Luna. Desde pequeño fue la particular inspiración de tus tareas en clase de literatura. Solías preguntarte por aquella niña que había marcado tu vida, imaginando que tal vez ella pudiera ver lo mismo que tú, como en sus juegos. Y es que, para conocer el amor no hace falta tener mayoría de edad, solo basta sentir la entrega de un corazón puro capaz de recorrer distancias de espacio y tiempo en un solo pestañeo. Para ti, la Luna te ofrecía algo así como una expresión de arte moderno, un emoticón de tus estados de ánimos en tiempos en los que no existía facebook. Un reflejo real de tu presencia plena, de tu tímida ausencia, tu sonrisa creciente y tu menguante nostalgia.

Y con aquellas compañeras aprendiste que, al igual que en el universo, la compañía estacional llegaría. Muchas veces fugaz y otras periódicas, cercanas y distantes, todas importantes. Lo describirías en un cuento, lo agradecerías por siempre. De entre todas ellas, las más brillantes solían ser las más lejanas. Siempre ese misterio, como en el cosmos. Sin poner peros por los contrastes: ni la diferencia de edad, ni los protocolos sociales, ni siquiera la religión. Nada evitaba que tu entrega pudiera ser más intensa, brillante y empalagosa; salpicando los ‘te quiero’ con esos ingredientes no aptos para insensibles. Con esa tendencia perfeccionista que te hacía complicado y vulnerable ante cualquier olvido. Incomprendido, terco hasta el final, solías dejarlo todo en la arena para auto-condenarte a una soledad en la que curabas tus heridas sin decirle nada a nadie, esperando que alguien descifrara ese modus operandi, o al menos lo respetara.

Hoy miras a la Luna y te preguntas por esa compañera que te hace falta, sientes esa carencia como quien siente que algo no va bien ¿Instinto o alucinación? Y sabes que nunca estarás listo, que solo podrás comprobarlo al lado de esa persona, la correcta. Lo cierto es que incluso si ya la hubieras perdido o si está allí dando vueltas, el mejor momento para alunizar será cuando estés preparado para dejar tu mundo. Definir así tu ‘destino’ y aceptar los posibles desvíos que se presenten, en el nombre del amor y de otras enfermedades incurables. Solo así, sin darte cuenta, aparecerá esa que recorría en sentido anti-horario todo este tiempo, y cuyo norte, curiosamente, se intersectó, por un breve instante que es esta vida, con tu sendero.

Anónimo - No estamos tan lejos, los dos vemos la misma luna.

Anónimo – No estamos tan lejos, los dos vemos la misma luna.

Conclusión

Si has sentido que esa persona ya pasó por tu vida, si has sentido que no volverá. Si no encuentras ese nivel de ‘match’ del 100%, si la friendzone se ha convertido en un vertiginoso agujero negro. Si no quieres arriesgarte a sufrir otra vez, si los miedos son más fuertes. Si ya te aburriste de las galletas de soda, desabridas, sin emoción. Si ni si quiera sabes lo que quieres o si decides que estar solo es lo mejor por ahora. Prepárate, de cualquier manera, tarde o temprano, llegará ese cruel momento en el que miras el cielo y dices sé que estás en algún lugar ahí afuera, en algún lugar lejano

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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11 respuestas a Desde 1986

  1. Simplemente precioso y humano. ¿Quién no habló a la luna esperando llegar a su amor?

    • PaoloCesare dijo:

      Tal vez sea esa especie de conexión que heredamos de las antiguas culturas, una especie de instinto o simplemente la esperanza que desborda de nosotros mismos plasmada en lo que tenemos cerca. Ojalá lleguen pronto las respuestas 🙂

  2. Mina dijo:

    Anoche precisamente vi una hermosa luna creciente y pensaba en mi compañero real, el compañero que esa luna ha visto desde que yo era niña, le preguntaba cuando ella nos veria juntos…lo extraño cada vez que veo la luna.

  3. vickycka dijo:

    Genial como siempre… a mí la luna me trae nostalgia…. también alegría… ha sido mi compañera largas noches de estudio, de tristeza, le he contado mis penas…en fin… sé que siempre estará ahí…

  4. Tejetintas dijo:

    maravilloso! Me he sentido muy identificada. Qué bonito es esto de poder acercar(se) a la gente con un puñado de letras.

  5. Siempre al leer tus entradas me queda el sabor de esperanza ,de tranquilidad y de apoyo emocional. Me parece que sabes todo en el mundo emocional. No, no sabes ,sino sabes sentir.

    • PaoloCesare dijo:

      Muchas gracias por tu comentario, me hace mucho bien saber que te puedo aportar esperanza y apoyo 🙂 Espero que puedas tener todo lo que necesites de este humilde espacio para cuando lo necesites. No estoy seguro de tener conocimiento de lo emocional, pero sí que en la entrega he sentido con los ojos bien abiertos, y eso es lo que trato de plasmar. Te mando un fuerte abrazo. Mucho gusto, Pablo.

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