Miedo

Liniers – Vino y le agarró la mano -¿Quién sos?- le preguntó. No respondió. Se quedó ahí… Mirando. Indiferente. Sin soltarlo.

Liniers – Vino y le agarró la mano -¿Quién sos?- le preguntó. No respondió. Se quedó ahí… Mirando. Indiferente. Sin soltarlo.

La parte más difícil en las postrimerías de un amor, sin duda alguna, es dejar ir. Aceptar que no habrá reconciliación ni segunda parte. Que se hizo lo que se pudo pero que no fue suficiente, que toca una despedida, temporal o dramáticamente eterna. Uno no se da cuenta hasta que ya es inevitable: “¿errores, si todo estaba bien?”. Se instalan el miedo y la ansiedad, de una soledad poco amistosa pero necesaria, rodeada de interrogantes sobre el amor de verdad, el definitivo. Es tan difícil dejar ir que nos dejamos vencer por la ilusión de volver con esa persona, incluso cuando el aplastante adiós ya hizo pedazos lo que quedaba de nosotros.

Liniers – Creció. Creció. Siguió creciendo. Cada vez más grande. El sol quedó del otro lado.

Liniers – Creció. Creció. Siguió creciendo. Cada vez más grande. El sol quedó del otro lado.

Esta situación la describe perfectamente M-Clan, banda murciana que en su álbum Sopa Fría (2004) lanzaría el tema ‘Miedo’, que con la espectacular voz de Carlos Tarque cala en cualquiera que haya sentido todo lo descrito previamente, con la fuerza y contundencia que solo el buen rock le impregna al sentimiento. En ese sentido, ‘Miedo’ no solo nos introduce en el contexto del fin de una relación, sino que también nos hace caer en cuenta de lo endeble y voluble que es nuestra voluntad cuando intentamos decir adiós. Sabemos, quizás, que sea el fin, que se ha instalado de a pocos por inacción, por falta de voluntad, por inmadurez o por egoísmo. Lo sabemos pero ya es tarde, nos encontramos paralizados por el miedo de perderlo todo, y es curiosamente ese loopback el que acaba con todo. Sin más, la canción:

Para empezar diré que es el final
no es un final feliz, tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.
 

Siempre que me han dicho “hemos terminado bien” yo he discrepado. Todos los finales son tristes, la despedida en sí es aceptar que algo ha terminado: una noche, unas vacaciones, una temporada. Se supone que las historias que no acaban son las que tienen el tan esperado final feliz, luego de mucho aprendizaje y convivencia: es la recompensa de los pequeños logros. Terminar bien, para mí, es darse cuenta que no ha terminado. Pero, este no es el caso.

Sólo te di diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos, rompí tu corazón
y ahora tu mundo está burlándose de mí.
 

Palabras hirientes, frías, absurdas. Que no son coherentes con aquel sentimiento enterrado por la rutina, las excusas de un ‘yo primero, tú después’. La partición del ‘nosotros’, la desilusión de un futuro negado, las alas rotas y el fracaso inminente. Todo lo que sin saber hicimos o dejamos de hacer rebota en menos de lo que esperábamos para hacernos sentir que ahora esa persona puede ser mucho más feliz sin nosotros. Entonces, la estafa del egocentrismo cobra una víctima más: uno mismo.

Miedo de volver a los infiernos,
miedo a que me tengas miedo,
a tenerte que olvidar.
Miedo de quererte sin quererlo,
de encontrarte de repente,
de no verte nunca más.
 

Y el miedo, que se había camuflado, pasó a ser el personaje principal, destruyendo todo aquello que teníamos con seguridad para convertirnos en un mar de dudas. Quisimos construir algo juntos y solo nos quedamos en los planos. La voluntad no pudo contra las dificultades, y aunque exista sentimiento ya no existe paridad. No queremos estar solos, no queremos alejarnos de esa persona ni mucho menos olvidar todo lo que vivimos. Por otro lado, no merece insistir, no deberíamos seguir queriéndole. No sabríamos cómo actuar si la viéramos de frente ni mucho menos si nunca más la volviésemos a ver.

Oigo tu voz siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tú.
 

No tuvimos capacidad de reacción, esa persona se marchó y nos quedó su fantasma. Los recuerdos en cada rincón que compartimos ahora cobran vida y hasta personalidad. Cada vez, con un brillo particular, aquellos lugares que antes representaban una anécdota ahora son solo sitios fantasmagóricos en donde, como zombies, permanecemos sedientos de una vida que ya no es nuestra. Dejar ir es, entonces, aceptar que esa persona vivirá por siempre dentro de nosotros. Sera un referente, un hito, y un punto de inflexión.

Ya sé que es el final, no habrá segunda parte.
Y no sé cómo hacer para borrarte.
(…) Y aquí en el infierno oigo tu voz.
 

Y ese espectro nos persigue no para lastimarnos, sino para enseñarnos que existe una salida en el laberinto. En la soledad afrontamos con nostalgia los vestigios de un amor que quedó en “será”. Para llegar a borrar ese sufrimiento primero hay que estar en paz con uno mismo, aprender que lo que perdimos en verdad fue una inversión, que el amor duele y mucho cuando es verdadero, pero que para cada uno existe quien, como luz, deshaga nuestras sombras y pueda cubrirnos con una protección transparente solo si nos atrevemos a caminar hacia allí. El miedo es natural, equivocarse también lo es. Cada día existe una oportunidad para crecer, no es necesario estar de la mano con alguien para poder hacerlo. Sin embargo, es inevitable que ocurra: un día alguien nos rescatará sin que se lo pidamos y seremos pares nuevamente, quizás, para siempre.

Liniers – Le apretó la mano cada vez más fuerte. Lo iba a aplastar hasta que alguien le agarró la otra mano. Y desapareció así como así.

Liniers – Le apretó la mano cada vez más fuerte. Lo iba a aplastar hasta que alguien le agarró la otra mano. Y desapareció así como así.

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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15 respuestas a Miedo

  1. Muy buena entrada 🙂 abra alguien que en toda su vida no haya pasado por el termino de una relación, que su primera fuera su última relación hasta el día de su muerte y nunca supiera lo que significan todas estas palabras que escribes ?

  2. kaldina dijo:

    Buenísima!! Me encantó. 😀

    • PaoloCesare dijo:

      ¡Ay Caronte! Siempre teniéndome presente en tus menciones. Un besote por tanto cariño a la distancia y que siga creciendo tu blog, ese espacio de tráfico de libre pensamiento y sobre todo, de alto contenido personal que nos atrapa por sincera afinidad. Seguimos en contacto. Pablo C.

  3. Ava Maof dijo:

    Y sin embargo insistimos en volver, una y otra vez, al desierto de la despedida…

    • PaoloCesare dijo:

      Dejar ir, todo un misterio si se quiere. Incluso en términos del sexo fríamente, nos queda esa costumbre rota o ese sin sabor de tener que dejar un cuerpo que tanto nos hizo sentir y con el cual no teníamos límites. Un abrazo Ava 🙂 Pablo C.

  4. Buenas tardes, os he nominado al premio Dardos, en reconocimiento a vuestras letras. Saludos. http://elbesoenelespejo.wordpress.com/2014/08/21/premio-dardos-darts-award/

  5. Creo que efectivamente soy una mas que ha sentido y siente miedo, pero creo que hay cosas que vale la pena, así nos demoremos bastante en la preparación para enfrentar el miedo cara a cara y vivir una vez mas a plenitud algo, sea que funcione o que no, siempre valdrá la pena saber que hubiera pasado si hubiéramos enfrentado y superado al miedo….el solo hecho de sentir miedo me parece interesante, porque efectivamente nos esta exigiendo salir…vivir…cambiar…hacer…feliz día Pablo, un abrazoootooooteeee!

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