Te sigo

Errante entre la gente apareciste con un discurso diferente.
Tenías la seguridad de quienes viven sin arrepentirse,
tenías la curiosidad de los que buscan saciar sus dudas
y, sobre todo, capturabas mi atención con esa firmeza,
con tu forma de hablar y tu maravillosa sonrisa.

Gustavo Cobo Borda – Tres años después – Aún me falta tanto por saber de ti, aún lo ignoro todo, que el beso es otra forma de interrogarte. Por eso, a medida que el deseo se vuelve sueño, soplo sobre tu rostro para que los ojos, al abrirse, reconozcan en esta frescura insospechada su más íntima confianza. Aún me falta tanto por saber de ti, aún lo ignoro todo, pero esta luz que te dibuja, caminando desnuda por el cuarto, y te fija en su dorado ocre, es ya suficiente, y me basta.

Gustavo Cobo Borda – Tres años después – Aún me falta tanto por saber de ti, aún lo ignoro todo, que el beso es otra forma de interrogarte. Por eso, a medida que el deseo se vuelve sueño, soplo sobre tu rostro para que los ojos, al abrirse, reconozcan en esta frescura insospechada su más íntima confianza. Aún me falta tanto por saber de ti, aún lo ignoro todo, pero esta luz que te dibuja, caminando desnuda por el cuarto, y te fija en su dorado ocre, es ya suficiente, y me basta.

A menudo nos llama la atención la belleza del cuerpo humano, así como la inteligencia, la cual nos hace admirar y respetar a las personas. También nos fijamos ciertamente en los ojos y la mirada, en esa transformación de firmeza y sinceridad que con algo tan natural podemos percibir. Sin embargo, lo que una sonrisa sincera nos ofrece es la fusión transparente de un alma y un cuerpo, una radiografía que pocas veces mostramos y que, siendo sinceros, pocos llegamos a contemplar como astrónomos viendo el nacimiento de alguna estrella nueva. Y es así, como la sonrisa puede darnos más pistas que cualquier palabra, tiene mayor jerarquía y valor, y es por eso que debemos buscar sacar tantas como podamos, para ser sinceros, para llegar a los corazones, aunque sea uno.

A veces ni si quiera conocemos a las personas, solo ocurre sin programarlo. A veces aparecen nuevos personajes que nos sacan de nuestro sitio y parecen ser espejos para nuestra alma. Entonces sucede, nos regalan una sonrisa, como los niños cuando traducen su alegría, sin reservas ni miedo alguno, con esa libertad poco valorada. Y con ello, empezamos a volar, nos acercamos a esa zona de misterio en la que los porqués son estimulantes para buscar más, desviamos el camino por un instante llevando nuestros sentidos a un nivel de inconsciencia, qué más da. Allí vamos, en medio del laberinto, guiados por el eco de un corazón sincero.

Así, llegará el día en que nos reclamen, porque siempre habrá alguien dispuesto a decirnos la verdad, la que duele, la que termina haciéndonos tomar decisiones:

“Porque no es timidez, es miedo y hasta egoísmo, te guardas hasta esa sonrisa que podría lograr tantas cosas, y que me gusta. ¿Por qué no te arriesgas otra vez? ¿Qué esperas para volar? Vives atado a un pasado y solo está en tus manos salir de ese laberinto. Eres distinto a las demás personas que conocí y no quiero perderte por eso, pero tampoco puedo evitar decirte lo que siento aunque te lastime. Mereces ser feliz por ti, por quien eres, porque lo vales, porque te quiero. Mírame, no estés triste. Ya estás listo, tú decides.”

HJ-story.com – El Amor es como un laberinto, con muchos caminos y opciones.

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Conclusión

Enamorarnos de una sonrisa suele ser algo noble y sincero, pero cuando ocurre ese revés misterioso y es alguien quien intenta capturar la nuestra, eso sí que nos alimenta más. Pero si estamos tapándonos, y si no mostramos las cartas sobre la mesa: ¿cómo esperamos ganar en el juego? Tal vez hoy no sea como lo hemos planeado, tal vez esa persona no la esperábamos pero allí está. Y su mensaje es, potencialmente, el más certero. ¿Le has escuchado con detenimiento?: al final de mil caminos siempre habrá desvíos, al final de mil caminos decido: te sigo…

PD: Me dicen que debo saludar a todas las mujeres en su día… pero el que mucho abarca poco aprieta. Yo prefiero saludar a las reales, las que me leen cada día, las que me dicen de todo con el motivo de hacerme crecer, las que se ríen conmigo, las que me recuerdan que ya estoy viejo pero que en el fondo saben que soy un niño. No voy a poner nombres, ni pondré fechas. No soy así, no creo en “un día en el que la mujer se hizo fuerte”, no creo en el feminismo, mucho menos en el consumismo. Solo creo en la gratitud a tantas mujeres, ese género endemoniado que me hace volar, y caer, a la vez. Amigas, todas, sonrían hoy y siempre.

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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5 respuestas a Te sigo

  1. Como siempre infaltable la emoción y el sentimiento impreso seguido por muchas virtudes expuestas, que hermosa entrada! Muchas gracias también por tú sincero y virtuoso saludo, por lo menos yo te pronto que hoy sonrreire más que siempre Jijiijij…un Abrazote apretao. Feliz día también por ser hombre complemento de mujer.

  2. Anónimo dijo:

    Yo también te sigo Pablo, personas como tú no se encuentran a la vuelta de la esquina. Ni hombres ni mujeres, solo almas que se encuentran en el diario caminar. Un gran saludo.

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