¿Alguien allí?

No recuerdo qué se siente andar de la mano,
ni cómo es ese abrazo con fusión de latidos intensos.
No recuerdo la voz que disipa cualquier mal día con un “te quiero”
ni la mirada que congela el tiempo y es capaz de hacer brillar en la oscuridad.
Tal vez no haga falta acordarse…

Liniers – Nunca me toca a mí… –Hola –A todos les toca

Liniers – Nunca me toca a mí… –Hola –A todos les toca

Sin darnos cuenta muchas veces llegamos a descubrir que ha pasado demasiado tiempo y este nos ha dejado lejos de todo aquello que algún día anhelamos. Los sueños sobre una existencia acompañados a estas alturas de nuestras vida parecen desmoronarse, para así darle paso a la reconstrucción continua de un “yo” casi desesperado, inquieto por no tener ejercicio en el corazón por un tiempo más que prudente. Planificamos cómo llenar nuestros días con actividades o nuestros bolsillos con dinero que luego nos devuelva placeres efímeros que no se condicen con esa simpleza que antes nos reconfortaba, y vamos dejando de lado nuestra facilidad de ser felices con poco: una sonrisa, un reencuentro, una reflexión. Este camino de soledad parece hacernos invisibles a pesar de los logros que podamos conseguir. ¿Qué nos está pasando?

Perdemos sensibilidad, dejamos de lado nuestros instintos para robotizarnos, reclamamos compañía cuando solo agachamos la cabeza para vivir inmersos en unas 4.5 pulgadas de pantalla al andar, olvidándonos de nuestra realidad. Quien pueda mirarnos solo nota ausencia de brillo a causa del auto-encierro, dejamos así de lado nuestro principal atractivo que es andar despiertos, en sintonía con la calma, dándole importancia a esas pequeñas cosas que transmiten alegría y paz. Y es que el amor lo encontramos en esas pequeñas cosas que muchas veces olvidamos, en una caricia accidental, en los detalles que cambian el día drásticamente, en la cantidad de sonrisas que generamos. El amor no llega con un aplicativo ni con salidas esporádicas, sino con la escucha de un corazón dispuesto a darlo todo.

Y si podemos ser capaces de despertar algún día, no será tarde. Nunca terminaremos de aprender de nuestros errores ni de aquello que nos rodea. Que el orgullo ni el conformismo nos detengan en nuestra entrega, porque cuesta llegar a esta disposición tras tantos intentos. Existirán los ‘suertudos’ a los que la vida les resolvió todo, pero no es así, aprendieron pronto a ser felices. “Nadie nos entiende”, cada vez menos, pero en realidad somos nosotros los que ponemos “el pero”. Y si te arriesgas ¿valdrá la pena? ¿Dónde está el amor? La respuesta inicia cuando decides arriesgarte…

Liniers – Costó… pero… llegó

Liniers – Costó… pero… llegó

Conclusión

Todo lo que puedes concluir es que el amor no se busca ni se encuentra, simplemente te aprieta y te inunda, te destroza y te invade. Como el fenómeno del niño: inesperado, impredecible, incontrolable. Cálido y escalofriante. Para ello solo tienes que distinguir si vale la pena ser feliz y arriesgarse. Fácil no es, hay que llegar a un punto de quietud y balance interno. El mix perfecto entre lo que quieres y lo que tienes. Y avanza sonriendo. Todo lo que quiero es sosiego del corazón. Pues puedo empezar a encontrar mi camino fuera de la oscuridad y dentro de tu corazón

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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10 respuestas a ¿Alguien allí?

  1. El amor un conjunto de cosas, de sentimientos y emociones que tampoco entendemos, porque son mas para vivir, para llenar la vida realmente, creo que aunque a veces sea difícil, cuando sientes esas emociones que te elevan recuerdas y reconfirmas que en verdad vale la pena la lucha y hasta los malos momentos, todo eso realmente se vuelve nada en comparación de la felicidad tan indescriptible que vuelves a sentir una y otra vez con el ser amado… Paolo me debes un café cuando vengas a Colombia, no se te olvide! 😉

  2. ya no me acuerdo si tus ojos eran marrones o negros

  3. Me gusta que agregas la música en artículo, ¡Excelente! ¡Ánimo!

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