Atrapado

Sin poder moverme,
sin tener más opciones.
Si tú ya no estarás más,
no me importan tus razones.

Y, viste como es – Ayer me desperté en un rinconcito de la cama. Me di vuelta y recordé que ya no estabas más ¡Qué suerte!... todo el futuro para mí solo

Y, viste como es – Ayer me desperté en un rinconcito de la cama. Me di vuelta y recordé que ya no estabas más ¡Qué suerte!… todo el futuro para mí solo

A lo mejor no éramos el uno para el otro. Tal vez era cierto eso de que no hacíamos bonita pareja, como si alguien pudiera decidir aquello. Y se avecinan tiempos difíciles según nos marca el calendario. Pasar un tiempo en soledad no debería ser tan crítico, al fin y al cabo, antes de ti ya estaba así. Sin embargo, cada vez que recuerdo que se acerca el final no puedo dejar de pensar en esta mezcla de libertad indeseable y nostalgia contenida. Veo tu despedida tan injusta como lo es ahora estar solo en mi cama, sin mayor opción de apelación que los reproches sin sentido a todos aquellos errores que nos hicieron débiles y no supimos manejar. Tener que dejar ir, una vez más, y no querer aceptarlo, atrapados en la esperanza improbable y la conciencia de sentir que estamos aún en entrega, incluso en el dolor.

Anónimo – Qué difícil es decidir cuando tu mente te dice renuncia y el corazón te pide a gritos un último intento.

Anónimo – Qué difícil es decidir cuando tu mente te dice renuncia y el corazón te pide a gritos un último intento.

Como en esos momentos en los que abrazándote, mientras escondía mi fragilidad, todos los miedos se me iban. Así quisiera yo estar. Entendiendo que la vida a tu lado era un remedio y un escape, así como un reto del cual no pudimos salir victoriosos. A veces el amor no está listo para ser, mucho menos para acabar. Esa ilusión alimentada por la curiosidad se niega a terminar cuando caemos en cuenta de que aún podemos dar más. ¿Dar más? Y sí, solemos dejar de lado toda lógica y nos enredamos en el “si hubiera”. Hasta que de repente aterrizamos, producto del golpe o de la reflexión. y en estado irreconocible cedemos ante la inminente libertad. Dejar ir no es algo para lo que estamos configurados, es algo que aprendemos “a la mala”, incluso puede ser una tarea pendiente por años.

¿Qué es lo que marca el principio del adiós? ¿Cuándo dejaremos de pensarle? ¿Hasta cuándo esa esperanza oculta por el orgullo seguirá liándonos la cabeza? Si nuestros defectos juntos fueron más fuertes, ¿podremos corregir o simplemente habrá quien sintonice con nosotros de mejor manera? Y mientras el mundo gira, vamos allí cada quien por su lado, tú sin saber que te echo de menos y yo sin si quiera imaginar todo lo que callas cuando en el calendario ves marcada una fecha que solo nosotros entendemos. El final de una relación, el comienzo de las suposiciones y la sobre-posición de una figura de soledad a la cual parecemos no estar ya acostumbrados, no más.

Mario Benedetti – "Te libero de mí, de mis males, de mi mal genio, de los domingos por la tarde en donde nunca puedo más, del odio a mis cumpleaños, de no saber cómo hacer para regalarte algo que no pierdas. Te libero de mi desengaño, de tu karma, de mis novedades, de la contradicción que represento. Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión, de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, sin peinar. Te libero de mi consciencia, del desconcierto a fin de mes, de la caída, de la llegada, de mi huida inevitable. Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras, menos…"

Mario Benedetti – “Te libero de mí, de mis males, de mi mal genio, de los domingos por la tarde en donde nunca puedo más, del odio a mis cumpleaños, de no saber cómo hacer para regalarte algo que no pierdas. Te libero de mi desengaño, de tu karma, de mis novedades, de la contradicción que represento. Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión, de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, sin peinar. Te libero de mi consciencia, del desconcierto a fin de mes, de la caída, de la llegada, de mi huida inevitable. Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras, menos…”

Conclusión

Vivimos en el pasado, es algo que nuestro cerebro entiende bien con esa capacidad de recordar y de controlar nuestros sentidos. Pero ello no tiene que ser un tormento si entendemos que tras acabar un amor se refuerza el amor propio, y que aquella persona que ya no estará, realmente seguirá en un universo paralelo, donde, a lo mejor, podrá volver de vez en cuando para agradecernos el breve paso de nuestra vida en la suya. Mientras tanto, siendo tan pronto, que la sinceridad nos lleve sin miedo, que la distancia haga efecto, que la soledad no nos enloquezca. En el final: tú aún me tienes. Yo soy quien te pierde. Tengo miedo de herirte con el tiempo, tú sabes que quisiera decirte lo correcto y no caer jamás…

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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10 respuestas a Atrapado

  1. Buenos días querido escritor, por fin vuelvo a leerte! Esta entrada tiene realidad, dulzura, amor siempre desde el principio hasta el final, dolor…todo lo que debe contener un amor apasionado y verdadero, sabes, hay un tipo de amor para mí que pocos viven, uno natural, ese que se siente sin querer, sin razón… este tipo de amor esta tan ligado al ser de la persona que ama, que si por cosas de la vida tuviera que renunciar a materializar ese amor, aunque se luchara por dejar ir, aunque demoran tal vez toda la vida sin logra al finar conseguirlo, creo que en algún momento esa persona se da cuenta que ese amor en uno consigo mismo, que no hay olvido pero si superación, crecimiento…vivencias, que tal vez solo debe seguir viviendo con ese amor pero sin ningún apego, sabiendo que todo debe seguir su curso, inclusive, sabiendo que cada quien por su camino podría volver tal vez a amar, aunque de una forma diferente… creo que me encanto tu conclusión, la sumo a este comentario, un abrazote mi Pablo y gracias por compartirnos esta gran entrada!

    • PaoloCesare dijo:

      Estuviste allí, en las previas.. Estás aquí, en la publicación. Entonces esto lleva algo de ti, sentimientos que se mezclan y confunden en uno. Gracias por la paciencia y la disposición. Un abrazo.

  2. Ese universo paralelo, plagado de recuerdos e imágenes que nunca morirán, aunque sabemos que jamás volverán a ser verdad…
    Me has emocionado, querido Paolo. Y hacía tiempo que nadie producía ese efecto en mí. Gracias.
    Un abrazo.

  3. Debo sumar algo que marca la diferencia sobre volver al pasado en la mente y que el pasado vuelva a nuestra vida actual y nos siga haciendo vivir lo mismo…eso es diferente, sabes, en el pasado he querido a personas de las cuales tengo gratos y no gratos recuerdos, pero a las que he vuelto a ver, hablar y compartir pero nunca ha vivir nuevamente lo mismo del pasado, en el caso de el amor que siento, si no tuviera memoria, creo que me haría sentir nuevamente hoy, mañana y siempre…eso hace la diferencia entre un pasado que quedo atrás, y un pasado que quedo implícito a la vida, a nuestros sentimientos por siempre…

  4. laacantha dijo:

    Siempre vienes a la hora exacta cuando más te necesitamos y te echamos de menos. Un beso

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