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¿Dónde quedó la luz de los días que compartieron juntos?
Las ilusiones del amanecer y la complicidad de las noches
¿Dónde están las palabras que curaban el corazón?
Las sonrisas, la esperanza, las ganas de volver a ser par.

http://desempolvandosonrisas.blogspot.pe/ – La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa – "El problema empezó cuando escribí tu nombre por el simple hecho de rellenar una hoja en blanco. El problema empezó ahí, al ser consciente de que te quería, incluso, en las historias que aún no había escrito."

http://desempolvandosonrisas.blogspot.pe/ – La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa – “El problema empezó cuando escribí tu nombre por el simple hecho de rellenar una hoja en blanco. El problema empezó ahí, al ser consciente de que te quería, incluso, en las historias que aún no había escrito.”

Existen algunas relaciones que parecen estar condenadas al fracaso, pese a cualquier esfuerzo por querer rescatarlas. En la mayoría de casos, no depende de nosotros únicamente, aunque solemos culparnos por aquellos desenlaces poco comprensibles para los corazones que se entregan ciegamente. Vamos colisionando, encantándonos por una sonrisa, dejándonos llevar por la empatía que comanda nuestra capacidad de soñar despiertos, como si nos dijeran: “todo va a ser distinto esta vez”. Y nos creemos capaces de lograr cualquier cosa por hacerle sonreír a esa persona que ha llegado con humildad a donde pocos parecen llegar. Será que estamos tan aburridos de estar solos que buscamos compañía sin medir las consecuencias, desmereciendo el espacio personal, rindiéndonos a los encantos pasajeros de un cuerpo que esconde incertidumbres y temores explosivos.

Estamos hartos de la soledad parásita, la que pareciera lastimarnos en la cotidianidad y el aburrimiento. Decidimos ir a la escucha de otros latidos y no nos dedicamos a darle importancia a los nuestros. Malacostumbrados, pareciera que estamos empeñados en volar siempre alto, arriesgándonos sin temor al impacto. Será así el castigo por enfrentarse a un destino poco glorioso camuflado en utopías, la lucha por inmortalizar la entrega innecesaria, la apuesta desmerecida que enceguece y hace que no importe perder lo más importante: el amor propio. La soledad desespera, aturde, confunde, abre puertas que no se deberían abrir, nos obliga a cuestionarnos más de lo necesario. Quizás nos ha faltado aprender a convivir con esa soledad, a moderar esos arrebatos de incertidumbre. Después de todo, es en ella en donde encontramos nuestra verdadera expresión, la que algún día compartiremos y seremos finalmente comprendidos.

Y, viste como es - ¿Quién? -El Amor -Joya, ¿Cuánto es? -Su alma -Dale -No tengo vuelto -No importa, ahí bajo.

Y, viste como es – ¿Quién? -El Amor -Joya, ¿Cuánto es? -Su alma -Dale -No tengo vuelto -No importa, ahí bajo.

Haber jugado las cartas por quien no se lo merecía nunca será un error si corregimos a tiempo y sacamos las lecciones sobre lo que no queremos del amor. Basta con preguntarse si realmente recibimos aquello que entregamos: ¿Cómo hacer para que me extrañes como yo lo hago? ¿Se puede exigir igualdad cuando se quiere o se tiene que vivir entre la intriga y la espera? Es esta sensación de libertad condicionada una condena más intensa que el mismo encierro, es el darse tácitamente versus la posible incomprensión, es este el final de cualquier ilusión. Y terminamos dolidos, rodeados de suposiciones que pocos consuelos brindan, encerrados nuevamente en una soledad recurrente, cada vez más firme, sólida y madura. Es aprender, finalmente, a no regalar los ‘te quiero’.

Francisco Javier Olea – Oleísmos – "… y por eso quiero agradecerte. Sin ti no habría podido darme cuenta lo mucho que prefiero estar sola."

Francisco Javier Olea – Oleísmos – “… y por eso quiero agradecerte. Sin ti no habría podido darme cuenta lo mucho que prefiero estar sola.”

Conclusión

Allí los tienen, los dos bandos otra vez: los que se arriesgan y los que se aprovechan, con o sin alevosía. Los que creyeron y los que no arriesgaron. Víctimas y culpables, conjunciones inefables. Las malditas cifras impares. La nobleza y el despecho, la fragilidad y el impacto. Terquedad y desgano. En resumen, allí vamos, armando nuestro rompecabezas, olvidándonos de aquellas piezas clave que están en nuestro interior, dejando que otros nos influyan más que nosotros mismos. ¿Cuántos más aparecerán? Cuántas veces más diremos en silencio: ♫Aprovéchate de mí, de que estoy enamorado. Aprovéchate que al fin me encontraste por ahí.

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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2 respuestas a Error 404 (Not Found)

  1. Genial tu entrada! Perfecta la siento en este momento de mi vida, y es que pasamos tanto tiempo huyendo de la soledad, que terminamos mas solos acompañados, terminamos sin nosotros mismos, eso es realmente la soledad, volver a tenernos a nosotros mismos, por eso buscamos en lo demás lo que no vemos dentro de nosotros y que está, nuestra propia compañía y nuestro amor propio perdido camuflado en un amor hacia otra persona, creo que definitivamente vale la pena tomarse verdaderamente un buen tiempo con nuestra soledad, pero no viéndola como la salvaje que nos hace sentir mal, al contrario, descubriendo que en ella habrá mucho de nosotros que habíamos olvidado, ese espacio al contrario de lo que parece, son muy pocas las veces que nos lo damos en la vida, nunca permanecemos con nuestra soledad, siempre buscamos llenarla cuando en realidad esta en nosotros, cuando a veces los demás son solo medios para medio divisar la compañía y el amor que realmente hay dentro de nosotros mismo, creo que seria excelente tomar conscientemente un buen tiempo pero realmente dedicado a nosotros, a conocernos más, a observarnos, a vivirnos a nosotros mismos….para luego estar listo para arriesgarse y tal vez ganar o perder de nuevo, pero no importa, con nosotros mismos con amor propio se podrá volver a apostar todo. Te quiero Pablo, un abrazo inmenso para ti, gracias por compartirnos tus hermosos y al mismo tiempo realistas post, la realidad es subjetiva también y esta me parece equilibrada, parecida en varios aspectos a mi loca, triste y bella realidad 😛 .

    • PaoloCesare dijo:

      A veces las realidades no es que sean diferentes, más se trata de aquel sentido de identificación, como parte de nuestra capacidad de socializar. Más allá de los idiomas, los acentos, las costumbres. El amor, el desamor, el romance y la desesperanza. Todas son iguales, más para los corazones que se entregan por igual.

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