Osadía

No escatimas en seducir sin importar a cuántos más te lleves por delante,
sabes bien de lo que eres capaz y detenerte no es una opción.
Y mientras la moral se encarga de restringir lo que está por ocurrir,
hay deseos más fuertes que nosotros mismos.
Instinto y contradicción…

Y, viste como es – Mi tipo de mujer es la mujer de otro tipo

Y, viste como es – Mi tipo de mujer es la mujer de otro tipo

Vivimos inmersos en reglas sociales, que vienen de tiempos remotos como parte de una vida de valores y leyes de convivencia estandarizadas para una sociedad de monogamia, las cuales son básicas para evitar conflictos. Desde aquel entonces, se ha tratado de regular relaciones prohibidas, que hoy en día parecen incontrolables, ahora que parece ser que nos hacemos más valientes (o idiotas) tras la pantallita del celular. Seducir nunca fue tan sencillo: escogemos unas fotos, las retocamos si no estamos convencidos y, con palabras no tan elaboradas, nos hacemos los interesantes para no pasar desapercibidos en un mundo de postureo. Tal parece que es hora del show de los curiosos, y es la tendencia que gobierna. Los demás, abstenerse de criticar.

Te gusta la persona prohibida, y, lo que es peor, esta te corresponde. Saben que está mal, pero el hecho de sentir que es algo natural, que incluso no son los únicos ni los últimos, inhibe la responsabilidad sobre los actos que seguirán. Y aunque podrías ser la víctima, disfrutas más creyéndote victimario. En un juego donde ganar es perderse en un egocentrismo absurdo, pero placentero, como cualquier droga no comercial, que en su prohibición se goza más. Empiezas a tejer la maraña de excusas y razones que no te salvarán, pero igual sigues, porque es el protocolo para limpiar tu conciencia. Si no va a ser la única vez, entonces ¿para qué ensayar excusas? Si vamos a hacer de estas banales actitudes una rutina, entonces ¿para qué engañarnos? Al final, no hace falta que te juzgue un Dios, si quiera, sino que no queramos perder el tiempo mintiendo a tanta gente, en especial, a uno mismo.

Montt – Hombres cortados por las mismas tijeras

Montt – Hombres cortados por las mismas tijeras

Tienes lo que pediste, la entrega, las miradas, las caricias, la apuesta entera. Las monedas de plata, la estaca, el vino y el principio de un final. Tienes lo que creías tuyo, prestado, si quiera, por un rato. Un poco mío, pero más tuyo, o eso espero. Y aunque ahora diga que fue por ti, fue por mí ¿Habrá valido la pena la aventura, o tan solo será una más para ti? No vale arrepentirse, ya está hecho, seremos cómplices queramos o no. Aunque para mí ya empiece la carencia del sentido, la decadencia del ego. Las preguntas en mayúscula y las respuestas del silencio. Lo peor no llega cuando dejas de ser quien crees, sino cuando empiezas a ser alguien opuesto a quien esperabas de ti. Entonces, habrá que buscar el amor en el amor, y no en amoríos, para que la felicidad que llegue no sea fugaz, ya no más.

Marwan – Al día siguiente – Y entonces lo entiendes: ningún viaje fugaz entre unas piernas te dará eso que buscas. Sí. Es entonces cuando realmente lo entiendes: el amor consiste en una cara donde quedarse a vivir.

Marwan – Al día siguiente – Y entonces lo entiendes: ningún viaje fugaz entre unas piernas te dará eso que buscas. Sí. Es entonces cuando realmente lo entiendes: el amor consiste en una cara donde quedarse a vivir.

Conclusión

El ahora siempre nos cae pronto, pero, en ese momento, nunca nos cae mal. Lo que ocurre después es lo que cuesta entender, los errores que no creíamos que cometeríamos, los que pudimos evitar, pero no. Es así también como se aprende, a veces, lastimando y lastimándonos. No será lo más adecuado, sin embargo, no todos podemos auto-regular los instintos ni negar las cosas que sienten. Como en esta historia de osadía absurda: ♫estoy mirando a tu novia ¿y qué? No tengo nada que decirte, ella me gusta y yo a ella también.

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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15 respuestas a Osadía

  1. Solo quiero comentar algo que creo por experiencia, como casi todo lo que creo en mi vida, el gusto siempre pasa, termina, hoy en día varias mujeres les puede gusta mucho a un hombre y varios hombres a una mujer, lo he visto, pero ahora hablo por mi, el gusto puede ser grande pero se acaba, no dura, así puede pasar varias veces en la vida, el cariño en cambio puede durar toda la vida o puede terminar también, es relativo, pero el amor verdadero permanece por siempre vivo en nuestro ser, aunque nuestra vida no lo materialice inclusive, el sentimiento siempre estará ahí dentro del alma. Excelente entrada igual! Un abrazo!☺

    • El gusto está condicionado, el amor no, cada quien escoge como vivir su vida, si superficialmente en la piel…o profundamente en el alma, aunque lo segundo no se da fácil tiene mucho que ver nuestra sensibilidad y forma de sentir la vida para atraer algo igual que sea el fundamento de una vivencia profunda .

      • PaoloCesare dijo:

        El gusto acaba, no lo creo. El gusto como cualquier sentimiento, se alimenta. Ya dependerá de uno sostenerlo. Gustar de alguien en un momento es sencillo, basta con camuflarse, pero lo difícil es sostener ese gusto en el tiempo. Eso sí que cuesta. Y claro, el gusto acarreará a otras sensaciones.

  2. laacantha dijo:

    Ah…si fuera tan fácil la vida …seguir las buenas recetas y consejos y conseguirás la felicidad permanente. Un beso Paolo.

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