Mi vida

Que la vida es aprender a dejar ir para saber lo que es amar,
que el amor es darlo todo, aunque sea una vez en la vida,
y qué se yo…

Liniers – Hola Roma

Liniers – Hola Roma

A veces, sin darnos cuenta, caminamos por calles que nos alejan de las personas que queremos, de los espacios donde jugábamos como niños, de la compañía de quienes nos quieren y de la alegría de las pequeñas cosas. Lejos, muy lejos de toda esa motivación que recibimos cuando sentimos que estamos en un lugar al que podemos llamar hogar. A veces caminamos pensando que sabemos hacia donde estamos yendo y hasta nos olvidamos de valorar a quienes nos motivaron andar. Vamos mirando hacia adelante, con el empuje que nos dieron y, sobre todo, guardando en nosotros todo aquello que dejamos ir, todo aquello que es ahora ‘para siempre’.

La vida es un viaje, como esos que tantas veces nos contaron a través de cuentos e historias, propias o ajenas. Nuestro propio viaje, el que empezamos a hacer cuando caminamos por nuestra cuenta, desde que ponen en nuestras manos nuestro propio destino. Quizás prematuramente tuvimos que decidir si hacemos de nuestras vidas el reflejo de un título profesional, o un pasaporte lleno de sellos, o, simplemente, la sencillez de hacer lo que más nos gusta. La elección es lo que cuesta, más en un mundo que parece no descansar. Aprender en el camino no está mal, ni mucho menos combinar, mientras apuntemos hacia nuestra propia felicidad.

Que no le falte a la vida motivos para vivir, que, aunque perdamos batallas, víctimas de la soledad, la incomprensión, el cansancio y el estrés, no perdamos la guerra encerrados en el miedo y la rutina. No permitamos que la vida se asemeje más a una condena, que no les falte a nuestras vidas una sonrisa al despertar y que esta sonrisa la veamos siempre en el espejo. Que no le falte gente que nos alimente de fortaleza, que nos sume y nos aprecie. Que no nos falte la gente que admiramos, que no falte la paz interior, que no nos falte el recuerdo ni las ganas de volvernos a ver. Que no nos falte el amor propio, ni todo lo que anhelamos alguna vez con sinceridad, sin estancarnos, sin dolor.

La vida es para mí echarte de menos, echar de menos los momentos en los que te vi sonreír. Es retroceder el tiempo y ponerle pausa al instante previo a tu partida. Quisiera tener el poder de detener el tiempo y así aprovechar al máximo tu sonrisa, esa que me hace crecer. Quisiera tenerte aquí dándome consejos y aplicarlos, aunque sea una vez. Quisiera no perder el tiempo discutiendo por tonterías para así sólo tener buenos recuerdos contigo; que siempre estemos como en las fotografías de nuestras vacaciones, sin ninguna preocupación. Quisiera que estés siempre fuerte y verte capaz de lograr, incluso, cosas imposibles. Y sentirme orgulloso de ti, como tú tantas veces te sentiste orgullosa de mí. Que me cuentes esas historias que mágicamente me llevaban a soñar despierto… Pero, tengo que ser consciente de que no puedo vivir del pasado y que toca honrar los recuerdos buscando la felicidad, mi felicidad. Entonces, la vida es rendirle cuentas a quiénes nosotros realmente queremos, empezando por uno mismo. Y ser libres, en honor a esas personas que nos prestaron sus alas y nos enseñaron a volar.

Conclusión

Dejar ir es aceptar y dar un paso más, como cuando fallece alguien cercano y tienes que dejarlo ir. Esa es la parte final del amor. Dejando atrás rencores, desconfianzas y miedos. Dejar ir no hace que el amor termine, no es el punto final. Es lo que hace que sea un amor eterno. Para llegar a él solo debes creer con fe desde el corazón

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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5 respuestas a Mi vida

  1. Mi querido tocayo, yo aprendí a dejar ir hace muy poco. Siempre que finalizaba una relación que había salido mal, me quedaba con fotos para seguir viéndola, así como con mensajes y correos para continuar escuchando su voz. Pero no me percataba, de que de ese modo, seguía atado a algo que ya no era real, que había acabado aunque yo me resignara a ello.
    Dejar ir es una de las cosas más difíciles de aprender, y una vez lo consigues, significa que has conquistado otra parte más de ti mismo.
    Buena entrada 🙂
    Un abrazo.

    • PaoloCesare dijo:

      Hola Pablo! disculpa la demora en responder, he estado muy metido en otros temas y al blog apenas lo he tenido con una que otra publicación. Como siempre, gracias por darte una vuelta y comentar aquí. Estoy totalmente de acuerdo con eso de que una vez que se consigue aprender a dejar ir, se conquista otra parte de uno mismo. Excelente complemento. Gracias!

  2. Linda entrada!!!! Que no nos falte nada de eso Pablo, motivos para sonreír y reír nos sobra, solo debemos aprender a leer el camino de la vida de la forma más exploradora y gustosa al caminar. En realidad sólo debemos dejar fluir lo bueno con la vida y el amor que esta en todo. Un abrazote.

  3. No hay que forzar nada, ni obligar a nadie que se quede, ni obligarnos a sacar a las personas de nuestra vida, todo debe ser un sentir natural, dejar ir es una cosa, sacar a las personas de nuestra vida es algo diferente…todos debemos actuar como seres libres y de igual forma dejar ser libres a los demás. 😀

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