Espinosa

¿Puede pasar el tiempo sin que pase el sentimiento?
¿Acaso es sano recordar nítidamente el amor, aunque terminó en reclamos?
¿Cuánto es lo prudente para insistir y cuánto lo suficiente para dejarlo ir?
Y todas estas preguntas que se anidaron cuando decidimos llegar al final,
desde el error hasta el silencio, elaborando las respuestas por mi cuenta.

Fer Dichter – Y de los vicios que tengo… extrañarte es el peor.

Fer Dichter – Y de los vicios que tengo… extrañarte es el peor.

Te quedaste sin propiedades ni derechos, sin permisos ni apelaciones. Ya no hay más cartas bajo la manga ni conjuros con tan solo mirarme. Ya se pasó la magia, expiró el remedio, se acabó la ilusión. Para qué alimentar aquello que no vive, para que guardar esperanzas en la inseguridad. Si sabemos bien lo que queremos, para que mentirnos, para qué insistir. Tú y yo, antes, un sentimiento; hoy, una interrogante. Ya no recuerdo si fuiste tú o yo quien empezó a pensar tanto, a arruinar así los momentos espontáneos. Y me pregunto si realmente fue el momento correcto, si acaso sirve de algo este arrepentimiento. Cuanto más pasa el tiempo, más sigue el auto reclamo, como si fueses tú quien me pidiese un intento más por convertir este uno que quiso ser dos. Ahora que solo veo tu ausencia en mis rincones, siento que estoy en una feria en la que pasan todos y tú, te quedas, intocable en mis recuerdos.

Y, viste como es – Se cortó el amor. Me asomo a la calle a ver si es de acá o si es en todos lados. Es de acá

Y, viste como es – Se cortó el amor. Me asomo a la calle a ver si es de acá o si es en todos lados. Es de acá

Ma pregunto por qué no funcionó después de tanta entrega, si aquel “basta” tuyo al final quiso decir “no te vayas, tonto” y no lo comprendí, como tantas veces hasta ahora, que aprendí tardíamente a descifrar tus claves. ¿Acaso hoy, entre tus viajes y tus logros, aún guardas entre tus souvenirs todo aquello que te entregué? Si estoy allí contigo, alguna noche de tantas, haciendo que te preguntes lo mismo que yo al mirar al vacío que antes ocupabas en mi habitación para luego esfumarme al pestañear. Me pregunto si te habrá pasado lo mismo que a mí. Y, ¿cuánto tiempo es el prudente para volver a acercarme, aunque sea con una excusa tonta? Si unos años ya fueron suficientes para verte a través de una ventana de ordenador, si faltan hacen algunos meses más. Si después del amor nos quedó el amor propio, entonces por qué aún mi corazón guarda estas preguntas por ti.

Recuerda que lo que más me gusta de ti. Sí, esa mágica libertad que, en su albedrío, elegía volver a mí, incluso, sin previo aviso. Una atadura invisible, una prohibición para ser vencida. Recuerda que la clave de nosotros era la aventura, la sensación de no guardar relación con el tiempo. Recuerda que tuvimos el valor para arriesgarnos a probar, y a insistir. A jugar con esa eternidad tan placentera de dos curiosos, distintos de piel, pero iguales en pasión. Tuvimos nuestras locuras, perdimos la razón. Y fue que, cuando quisimos volver a los pensamientos, el amor nos revolcó en su ironía. Tú y yo, ¿estarías dispuesta a no pensar más?

Liniers – Lo que sucede inmediatamente después de que… te enamorás.

Liniers – Lo que sucede inmediatamente después de que… te enamorás.

Dos que de pronto se dieron sin medidas, que en la dinámica de establecerse se perdieron en la rutina. Dos que no calcularon, Dos entre tantos, que, como tontos, se cegaron entre sí y dejaron de sentir. Dos que se recuerdan a la misma hora, bajo el mismo cielo. Dos que ya no suman entre sí. Dos que solo se culpan, o, que tal vez, se reclaman así: ♫ ¿Cómo fue que me dejaste de amar? Yo no podía soportar tu tanta falta de querer…

Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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3 respuestas a Espinosa

  1. A veces hay que decir adiós y asumir cambios radicales para seguir avanzando, el amor no siempre es eterno, aunque no por eso es menos importante. Me ha gustado mucho 🙂

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