CCO

Y como no me atreví a decirte cuánto te quise,
me dediqué a escucharte, a cuidarte y a hacerte sonreír.
Perdóname por ser tácitamente valiente,
y, al mismo tiempo, tontamente cobarde.

Mario Vargas Llosa – Travesuras de la niña mala – Aunque dicen que sólo los imbéciles son felices, confieso que me sentía feliz.

Mario Vargas Llosa – Travesuras de la niña mala – Aunque dicen que sólo los imbéciles son felices, confieso que me sentía feliz.

Lo que ella podía hacer conmigo era inexplicable. Algunos lo podrían considerar como tóxico, una dependencia emocional enfermiza, por momentos unilateral; otros, como un ejemplo de redención, una entrega en la que se compensan dos formas de ser casi antagónicas. Para mí, esto era una especie de instinto primario, algo que estaba predeterminado como una conexión clandestina que viajaba entre dos personas que, de alguna manera, pactaron estar unidos sin haber establecido un estándar de relación. Hasta hoy me pregunto: ¿Para qué etiquetarnos? Juntos parecíamos una mezcla incongruente de confianza e incertidumbre, dos irracionales que se entendían mejor en un lenguaje sin palabras, de pinceladas sin tinta. La pasión no lo es todo, pero qué bien que se nos daba eso de vivir en entrega.

Julio Cortázar – "… entonces había que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos, y la otra, reconciliada, crecía debajo de él y lo arrebataba, se daba entonces como una bestia frenética…"

Julio Cortázar – “… entonces había que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos, y la otra, reconciliada, crecía debajo de él y lo arrebataba, se daba entonces como una bestia frenética…”

De la gratuidad de todos esos momentos juntos empezó a desprenderse esa mezcla pícara de amigos y amantes, propia de dos atrevidos que escapaban de sus soledades, compartiendo algo más que sus tardes y sus sueños. Era un tema de disposición dosificada, de estrategia basada en la experiencia. Era la apuesta más alta camuflada entre juegos y caricias a escondidas. Lo prohibido, lo apetecible, lo negado. La pasión de una mirada sostenida en el silencio de una noche en la ruidosa ciudad nublada. La historia épica que no se duda en reconocer ni en recordar tantas veces como hace falta. Y cuánta falta nos hicimos, incluso, antes de conocernos.

Liniers – Me parece que usted está enamorado de mí, Luis Roberto. –Un poquito sí.

Liniers – Me parece que usted está enamorado de mí, Luis Roberto. –Un poquito sí.

Pero fue como su llegada aquella despedida. Con una sonrisa, un abrazo, y una promesa. Nos dejó dos presentes llenos de imaginación y esperanza, aunque ansiosos por descubrir un futuro que aún ni siquiera había empezado, y que torpemente dejamos a la deriva embarcando en él la ilusión de un reencuentro. ¿Renunciar o intentar? ¿Cuáles son los límites? Realidad y fe. No se tiene una decisión incorrecta si lo que se escogió fue libre y sin culpas. Entonces una única enmienda apareció sobre la carta magna de nuestro juramento: Ser felices hasta que volvamos a estar juntos. Y si la ecuación no estaba resuelta como originalmente pensábamos, al menos esta cobró un nuevo sentido incluso más trascendental.

No fue casualidad esto de volvernos a ver, el amor en la vida no llega por casualidad. No aparece ni se deja morir por mero destino. Fueron nuestros errores previos, el haberte dicho que no, y tus ganas de vivir todo de nuevo, lo que nos empujó a escuchar nuestras voces en silencio. Comprendimos, aunque por un breve instante, que la felicidad estaba en eso que tan bien nos hacía: vivir sin culpas. Que el poder dejar de lado esa carga, es el amor el que habla. Un amor como tú mereces en esta vida y en las que te hagan falta vivir. ¿Acaso no sabes que tú eres la vida misma?

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Acerca de PaoloCesare

Calmo, analítico, consejero, buen compañero, gran amigo (eso dicen, no les crean). Me atrevo a escribir para compartir y aprender con Uds.
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2 respuestas a CCO

  1. Uf que bella entrada, pero me acabaste de rematar con esa canción! La amo! Porque significa tanto para mi. Que bello Pablo, aunque a veces no quiera letras, las tuyas siempre llegan a mi alma, que lindo escribes.

  2. Sara dijo:

    No conocía esta canción de Bowie, me gustó el artículo.

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